Vamos cuesta abajo
La epidemia del resfriado que está afectando a Panamá, no es nada comparado con el "trancazo" socioeconómico del país. La primera, hasta la miel, no alterada, con jugo de limón la cura, lo segundo, lastimosamente, tendremos que esperar dos años más para sacarla de cuidados intensivos. Esta, ni el maravilloso Noni la revive.
Empecemos con la Caja de Seguro Social (CSS). El Contralor de la República hizo una auditoría extensiva a esa institución y encontró corrupción y mala administración en la misma. Llevó su descubrimiento al consejo de Gabinete en vez de a la junta directiva de la CSS, donde dicho señor no tiene voto pero sí voz. El profesor Jované, en vez de rebatir ese áudito, punto por punto y probar con hechos veraces, si es que los tiene, se limitó a exigir lo que el contralor, con gran despliegue, había expuesto. Este hecho dejó en el ambiente las abejas africanas revoloteando y acabando con el panal más grande de fondos que tiene el país, después del Fondo Fiduciario. El Gobierno debe a la CSS 143 millones de dólares (El Panamá América, 10.18.02). La mayor porción representa contribuciones patronales del Gobierno Central. La CSS tiene actualmente 53% del total de sus activos invertidos en depósitos en el Banco Nacional y la Caja de Ahorros, y 37% en valores del Estado (Bonos, letras del Tesoro, etc.) (El Panamá América, 10.20.02).
Dos cosas debió haber hecho el Prof. Jované al encargarse de la CSS: Pedir un audito a la Contraloría, y hacer público el hecho de que como profesor en la Universidad de Panamá estaba bajo licencia hasta diciembre de 2002. La CSS tiene matices agradables, pero éstos no los indicó el contralor en áudito. Por ejemplo, haber expuesto en los periódicos locales, los patronos tramposos, haber conseguido aumentar las cotizaciones y mejorar un tantito las ganancias en sus inversiones. El servicio, debo admitir, no es de primera y no lo logrará hasta cuando los que cotizamos, unos 600 mil aproximadamente, y los beneficiarios, más de un millón, estén en un nivel más cónsono con la realidad de las entradas y las salidas. Si bien recuerdo, la CSS no tiene una autonomía plena como la ACP, a pesar que sus beneficios al pueblo panameño son mayores. Por lo menos capitaliza al Banco Nacional de Panamá y con todos sus defectos, sus logros se extienden hasta el interior de la República.
222Las construcciones bajaron en 14%, pero este pueblo, jugador empedernido, hizo crecer el rubro de los juegos de azar en 85 millones de dólares...
Los activos de bancos siguen cayendo (El Panamá América, 10.26.02). El balance de situación comparativo Agosto 01vs. Ag. 02, nos indica una disminución notable en casi todos sus renglones con énfasis de (9.4%) en sus activos. Sin embargo, debo admitir que nuestro centro bancario con una lucha fuerte, contrarrestrando los efectos mundiales, fuera de nuestro control (Argentina-Brasil-E.U.), excluyendo a Bladex, alcanzó en agosto de 2002, utilidades por 274 millones de dólares. A pesar de los planes y promesas de este gobierno, la inversión cada vez crece menos, en tanto que el desempleo aumenta casi en un 20%, produciendo menos bienes y servicios. El deterioro físico y sicológico se manifiesta aumentado en el alcoholismo, suicidios, drogadicción, los robos, los asesinatos y la corrupción.
En contraste, la familia gubernamental sigue viviendo suntuosamente premiando a los homicidas con estudios en las universidades. En la Zona Libre de Colón la caída fue desastrosa. Las exportaciones cayeron en 313 millones de dólares y las importaciones en 307 millones. Las construcciones bajaron en 14%, pero este pueblo, jugador empedernido, hizo crecer el rubro de los juegos de azar en 85 millones de dólares (La Prensa, 10.27.02).
Impresionante, desastroso y peligroso fue el destape de cuatro discotecas (El Panamá América, 10.21.02). Un bacanal de la juventud sin pudor; una orgía dantesca de perdición; un espectáculo dañino y deprimente descubierto por los expertos periodistas de este diario. Fueron de incógnitos. ¡Estoy asustada! Me aterra más esta perdición de la juventud, que la situación económica del país. Me pregunto: ¿dónde están los padres de esos jóvenes? ¿Están todos vendados? ¿Qué hace el Ministerio de la Juventud, etc. ? Nos vamos cuesta abajo. Ya estamos en el pozo más profundo. ¡Pobre Panamá!.
Empecemos con la Caja de Seguro Social (CSS). El Contralor de la República hizo una auditoría extensiva a esa institución y encontró corrupción y mala administración en la misma. Llevó su descubrimiento al consejo de Gabinete en vez de a la junta directiva de la CSS, donde dicho señor no tiene voto pero sí voz. El profesor Jované, en vez de rebatir ese áudito, punto por punto y probar con hechos veraces, si es que los tiene, se limitó a exigir lo que el contralor, con gran despliegue, había expuesto. Este hecho dejó en el ambiente las abejas africanas revoloteando y acabando con el panal más grande de fondos que tiene el país, después del Fondo Fiduciario. El Gobierno debe a la CSS 143 millones de dólares (El Panamá América, 10.18.02). La mayor porción representa contribuciones patronales del Gobierno Central. La CSS tiene actualmente 53% del total de sus activos invertidos en depósitos en el Banco Nacional y la Caja de Ahorros, y 37% en valores del Estado (Bonos, letras del Tesoro, etc.) (El Panamá América, 10.20.02).
Dos cosas debió haber hecho el Prof. Jované al encargarse de la CSS: Pedir un audito a la Contraloría, y hacer público el hecho de que como profesor en la Universidad de Panamá estaba bajo licencia hasta diciembre de 2002. La CSS tiene matices agradables, pero éstos no los indicó el contralor en áudito. Por ejemplo, haber expuesto en los periódicos locales, los patronos tramposos, haber conseguido aumentar las cotizaciones y mejorar un tantito las ganancias en sus inversiones. El servicio, debo admitir, no es de primera y no lo logrará hasta cuando los que cotizamos, unos 600 mil aproximadamente, y los beneficiarios, más de un millón, estén en un nivel más cónsono con la realidad de las entradas y las salidas. Si bien recuerdo, la CSS no tiene una autonomía plena como la ACP, a pesar que sus beneficios al pueblo panameño son mayores. Por lo menos capitaliza al Banco Nacional de Panamá y con todos sus defectos, sus logros se extienden hasta el interior de la República.
222Las construcciones bajaron en 14%, pero este pueblo, jugador empedernido, hizo crecer el rubro de los juegos de azar en 85 millones de dólares...
Los activos de bancos siguen cayendo (El Panamá América, 10.26.02). El balance de situación comparativo Agosto 01vs. Ag. 02, nos indica una disminución notable en casi todos sus renglones con énfasis de (9.4%) en sus activos. Sin embargo, debo admitir que nuestro centro bancario con una lucha fuerte, contrarrestrando los efectos mundiales, fuera de nuestro control (Argentina-Brasil-E.U.), excluyendo a Bladex, alcanzó en agosto de 2002, utilidades por 274 millones de dólares. A pesar de los planes y promesas de este gobierno, la inversión cada vez crece menos, en tanto que el desempleo aumenta casi en un 20%, produciendo menos bienes y servicios. El deterioro físico y sicológico se manifiesta aumentado en el alcoholismo, suicidios, drogadicción, los robos, los asesinatos y la corrupción.
En contraste, la familia gubernamental sigue viviendo suntuosamente premiando a los homicidas con estudios en las universidades. En la Zona Libre de Colón la caída fue desastrosa. Las exportaciones cayeron en 313 millones de dólares y las importaciones en 307 millones. Las construcciones bajaron en 14%, pero este pueblo, jugador empedernido, hizo crecer el rubro de los juegos de azar en 85 millones de dólares (La Prensa, 10.27.02).
Impresionante, desastroso y peligroso fue el destape de cuatro discotecas (El Panamá América, 10.21.02). Un bacanal de la juventud sin pudor; una orgía dantesca de perdición; un espectáculo dañino y deprimente descubierto por los expertos periodistas de este diario. Fueron de incógnitos. ¡Estoy asustada! Me aterra más esta perdición de la juventud, que la situación económica del país. Me pregunto: ¿dónde están los padres de esos jóvenes? ¿Están todos vendados? ¿Qué hace el Ministerio de la Juventud, etc. ? Nos vamos cuesta abajo. Ya estamos en el pozo más profundo. ¡Pobre Panamá!.