Vaquero bufón y democracia fétida
Como si fuera un vaquero bufón, montado en su caballo y acompañado de cien peones pagados con dinero sospechoso, Manuel Zelaya representa una pantomima en la frontera de Nicaragua con Honduras, haciendo un espectáculo mediocre, promovido por la televisión chavista.
Obviamente ha sido avivado y aplaudido por su mentor Hugo Chávez. El ex presidente Zelaya arriesga la estabilidad regional, provocando al ejército hondureño y a sus propios compatriotas para ser un mártir.
Un político no puede ser irresponsable incitando a la violencia. La obcecación no lo deja ver que la gran mayoría no lo quiere porque él los engañó y les mintió sobre su proyecto político. Se metamorfoseó como camaleón.
Hay algo que la comunidad internacional parece haber olvidado: ¿Quién es el constituyente primario? La respuesta es simple: usted, el vecino y yo. En cualquier país democrático, quien debe decidir el destino de la nación es el pueblo.
Una amiga recalcitrante y con tendencia de izquierda me cuestionó con lo que ella dijo era una pregunta simple: ¿Si el constituyente primario es la gente, por qué no dejaron a Zelaya hacer la consulta para reformar la constitución?
La respuesta también es sencilla: porque el pueblo hondureño no es pendejo. Abrió los ojos y destapó los oídos, antes de permitir la toma del poder subrepticiamente. Todo estaba maquinado para que ganara la propuesta de Zelaya y la conspiración se hizo desde Caracas.
Entonces, ¿por adelantarse y detener un golpe de estado “democrático”, como el que dio Hugo Chávez en su país, los hondureños deben ser considerados parias del mundo?
En aras de la nueva “democracia”, no en el sentido real y válido de ese privilegio ciudadano, sino en la malformada manera que es interpretada y conducida por los neo-comunistas, pretenden manipular las instituciones para eternizarse gobernando, censurar la prensa y concentrar el poder en un sólo individuo.
Con respecto a Honduras, es recomendable dejar al pueblo decidir su destino. Si el gobierno interino tiene pruebas contra Manuel Zelaya y si él intenta cruzar de nuevo la frontera, a los soldados patriotas de su país les corresponde detenerlo y llevarlo a juicio. Eso es lo que debieron hacer desde el principio.
De lo contrario, que el vaquero bufón se vaya con su circo a otra parte, dejando a sus paisanos superar este período histórico en paz. Él le debe a su pueblo décadas de retraso.
* Corresponsal internacional de Univisión.
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