Varela y sus encuestas
Contrario a las expectativas que habían creado las encuestas, ganó Varela. Por ello, es un buen punto analizar cómo las encuestas han pasado de ser informadoras de opinión a ser formadoras de opinión, y no es el procesamiento de cualquier información, sino de aquella que puede hacer ganar o perder a un candidato. Con el manejo de las encuestas, queda en el aire la pregunta en torno a si lo que se quiere es que los votantes emitan su voto por el que, supuestamente, va arriba en las encuestas y no precisamente porque sea el mejor candidato, la mejor propuesta o el tipo con las mejores cualidades. ¿Que sucedió que todo resulto al revés en las primarias?
Como suponemos que es la misma pregunta que se está haciendo el equipo de campaña del banquero, podemos decirlo con pelos y señas. Las encuestas no votan, pero las personas sí. Les adelanto algunos factores: A) De parte de Varela: Un candidato joven con un pasado político reciente y pulcro, la exitosa continuación de la reorganización de su partido que empezó Marco Ameglio después de la deblacle arnulfista y que dejó al partido en el mero suelo; la marca Varela, manejada con eficacia, fusionó la marca con el candidato, su alejamiento de los tradicionales sectores de poder del partido y su identificación con las bases. La gente está hastiada de la corrupción: "manos limpias" es un poderoso mensaje; y B) De parte de Vallarino: El abandono de la campaña de 2004, que dejó a toda una nación civilista de bruces y que permitió otros cinco años de gobierno perredé; la aprobación de una ley que permitió la transacción de la venta de Banco del Istmo, con el respectivo "chifeo" del pago que correspondía al Estado -para algunos, con el beneplácito de los perredé en la Asamblea Nacional-; el abrazo de la campaña vallarinista por parte de Moscoso.
Una vez más se demuestra que no debemos dejarnos llevar por las encuestas, ni por todo el marketing alienante de las respectivas campañas presidenciales. A pesar de todo, los panameñistas siguen demostrando que sus encuestas son de pura carne y hueso, y que resultó muy bueno seguir bailando por un sueño para darles a los electores techos de esperanza.