Vehículos en buen estado
Una señal positiva es que antes de las fiestas del carnaval los talleres para automóviles se llenaron de clientes. Un dependiente de la mayor cadena de servicios del ramo comentó que aquello no tenía precedentes y constituía una muestra de que el panameño está aprendiendo a ser responsable.
Vienen las fiestas del Cristo de Atalaya y después seguirán otras a través de todo el territorio nacional. Decenas de miles de vehículos emprenden cada vez su largo peregrinar. La exposición a accidentes se multiplica. Algunos de ellos pueden evitarse con sólo tener el auto, bus o camión en buen estado.
Todos los automovilistas debiéramos acostumbrarnos a anotar en un calendario de fácil y diario acceso los kilómetros, fecha e índole del servicio o reparación que damos a nuestros vehículos, tanto como a nuestro cuerpo y salud. De uno y de otro nos pende la vida y, en el caso de los autos, también las de los demás.
Fuera de lo anterior, es cuestión de economía. El mantenimiento periódico evita daños y gastos mayores, a más de una operación duradera y eficiente a través de los años. El Canal de Panamá es una buena muestra. Las cosas se van cambiando poco antes de expirar su vida útil, en vez de esperar a que se averíen y ocasionen parálisis indeseables.
Lo dicho, que en esta ocasión dedicamos a los automóviles, es válido para todas las cosas creadas por el ser humano, tales como el hogar y sus electrodomésticos. Es cuestión de buen hábito. Empecemos.