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Vehículos en mal estado


Este es otro aspecto extremadamente descuidado por nuestras autoridades del tránsito, más ocupadas en preservar los intereses de su descarado contubernio con las mafias del transporte público, que de ordenar la circulación vehicular. Muchos accidentes de tránsito, sino la mayoría, son provocados por el mal estado de los vehículos, respecto a lo que prevalece una permisividad e indiferencia criminal.
Señales visibles del problema es, por ejemplo, el desprendimiento de los ejes traseros o delanteros, con su respectivo par de llantas. Otro problema típico es la pérdida de frenos. Con frecuencia, los pesados vehículos embisten las paradas y residencias, destruyendo todo a su paso, matando o hiriendo a desprevenidas personas. ¿Y cuál es la excusa preferida de sus conductores? "Se me fueron los frenos", como si con eso se libraran de culpa.
Policías y particulares contemplan esta situación y soportan como algo natural, lo que no lo es. En cualquier país civilizado se les multaría y no se les dejaría circular.
Otra cosa que no debe ser permitida es la presencia de automóviles lentos, sobre todo cuando es por precario funcionamiento. Provocan impaciencia, accidentes y congestionan el tránsito, más de lo usual. También deben ser multados sus conductores y detenidos los vehículos, para escarmiento y felicidad de los demás.
¿Tontería? No. Muchas muertes y accidentes se evitarían si los policías y la autoridad rectora del tránsito hiciera su trabajo imponiendo el orden, a mas de que con ello se daría un buen paso para mejorar la imagen anárquica que hoy proyectamos.

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