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Venezuela: en proceso de reconciliación


Quién le pone el cascabel al gato? Es la pregunta que permanece suspendida en el aire desde el fugaz golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez a mediados de abril. A pesar de las reservas con que el asunto es tratado en los corredores de la capital estadounidense, está claro que los rumores de una tentativa para defenestrar a Chávez viene desde meses atrás. Y una de las figuras más enigmáticas en todo este juego es nada menos que el magnate venezolano Gustavo A. Cisneros. El propio secretario adjunto de Estado, Otto Reich, confirma que durante la crisis habló por teléfono varias veces con Cisneros, pero insiste que fue "solamente para mantenerme al tanto de lo que estaba ocurriendo" y que de ningún modo quiso tener injerencia en la situación. Al inicio de su gobierno, el mandatario tenía el pleno apoyo del poderoso Grupo Cisneros que opera Venevisión, una de las empresas más poderosas entre los medios informativos de Latinoamérica, que además es dueña de cervecerías, embotelladoras y un sinnúmero de otras actividades comerciales.
Tan considerable es el poder de Cisneros, que cuenta con una fortuna personal de casi 6.000 millones de dólares, de que los propios allegados a Chávez se esfuerzan por congraciarse con el magnate. "Considero a Cisneros un venezolano incapaz de entrar en aventuras esta naturaleza," salió en su defensa nada menos que José Vicente Rangel, el ex ministro de Defensa, ahora vicepresidente del gobierno reorganizado de Chavez.
Aunque Estados Unidos (E) se sumó al repudio formal emitido por la reunión convocada por la OEA, ni Reich ni ningún otro alto funcionario se preocupó en disimular su complacencia durante las horas del golpe. ""Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional no pudieron disimular su alegría durante las breves horas en que parecía que Hugo Chávez había perdido el poder en Venezuela"", escribió Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique y dirigente político de varios grupos antiglobalizadores en el diario español El País. Añadió que eso constituye ``un gravísimo golpe a la democracia"". "La reacción prematura de Estados Unidos le restó credibilidad en su pretensión de defender la democracia," opina Michael Schifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano. "La imagen de los generales venezolanos rodeando a Pedro Carmona, un empresario que trataron de instalar como presidente, evocó ecos especialmente escalofriantes de pasados períodos del imperio militar en Latinoamérica". "Chavez, a pesar de ser el líder electo de Venezuela, socavó la democracia de su país mediante sus políticas personales, como la formación de los "círculos bolivarianos" que usó para amedrentar a sus opositores y las maniobras constitucionales que utilizó para perpetuarse en el poder".
Según el periódico inglés The Guardian, un alto ex funcionario del servicio de inteligencia de EU, sostiene que el complot se viene preparando desde junio del pasado año y que la Marina de EU estaba lista para apoyar el golpe abortado del 11 de abril mediante la distribución de informaciones proveniente de sus unidades desplazadas en el Caribe. Asimismo, están surgiendo alegatos de un respaldo financiero de EU a los principales participantes do golpe.
Wayne Madsen, ex alto funcionario del servicio de inteligencia naval de EU, dijo al diario que los agregados militares de la embajada en Caracas mantuvieron contactos con miembros de las fuerzas armadas venezolanas desde el verano pasado, para estudiar las posibilidades de un golpe. Por otro lado, el Comando Sur de EU calificó de "especulaciones" los alegatos de que navíos y aviones de la Marina americana ayudaron a los militares venezolanos que dieron el golpe el 11 de abril. "El gobierno de Estados Unidos y sus militares no apoyan golpes" declaró el mayor Eddy Villavicencio, portavoz del Comando Sur. Como lo dice el periodista Roberto Giusti, "aunque no tenemos una prueba en las manos, ni lo hemos visto dando órdenes o haciendo algo, se supone su relación directa con estos grupos".
Los jefes de Estado y cancilleres reunidos en la Cumbre Iberoamericana en San José de Costa Rica fueron categóricos en sus denuncias a la ruptura del orden constitucional. El impacto del frustrado golpe al sistema interamericano fue subrayado sin titubeo por el canciller de Brasil, el Dr. Celso Lafer, al afirmar: "Tomamos lo ocurrido como una ruptura del orden institucional. Un golpe de Estado es un golpe de Estado. No hay hoy día golpes buenos y malos. Hay golpes. Esto significaba la necesidad de una reacción rápida de la comunidad internacional que nosotros representábamos, el grupo de Río y la OEA".
Chávez conformó la llamada Comisión para el Diálogo Nacional, que busca poner fin a la polarización que existe en el país. El recién creado órgano está conformado por representantes del gobierno, la Iglesia Católica, universidades, periodistas, el sector privado y profesionales en general. Incluso, los acercamientos ya comenzaron de parte del vicepresidente José Vicente Rangel, quien desde su nuevo cargo intenta servir de enlace con el Ejecutivo. Sin embargo, un amplio sector de la oposición venezolana permanece escéptico ante la propuesta oficial, al afirmar que lo que el país desea son hechos concretos y menos palabras. No obstante, faltan algunos personajes claves para lograr una verdadera reconciliación. Uno de ellos es el ex embajador de Venezuela en Washington, Ignacio Arcaya, quien renunció a su cargo a comienzos del año por desacuerdos con el régimen chavista.
El presidente Chávez reiteró sin embargo, que, en el proceso de conciliación al cual ha convocado, "no hay ánimos de exclusión" y celebró la disposición de quienes acudieron a la cita para "lanzar puentes" y contribuir al diálogo efectivo. Mientras tanto, los partidos opositores Primero Justicia, Alianza al Bravo Pueblo y Unión, plantean como salida la convocatoria a un referéndum para que Chávez permanezca en el poder.

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