Venezuela no negocia su dignidad
El actual conflicto Colombo-venezolano originado por el acuerdo belicista firmado por EEUU y Colombia, cuyo indudable fin último es la continuación de las políticas de dominación que históricamente ha impuesto EEUU a América Latina, y el apoderamiento de los recursos que en nuestro suelo yacen, ha puesto en el tapete la discusión sobre el papel que los pueblos deben asumir frente a la amenaza en que se constituye la instalación en el continente de componentes militares pertenecientes a la mayor potencia guerrerista a nivel mundial: EEUU. Así lo avalan las palabras del Senador del Partido Republicano Paul Cover Dale, quien hace 9 años al referirse al Plan Colombia decía: “para dominar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia”.
La República Bolivariana de Venezuela, ha sido clara y enfática al establecer, desde el inicio de las discusiones del establecimiento de la presencia militar de EEUU en bases militares en Colombia, una posición frontal en la defensa de nuestra soberanía por la amenaza que esta situación representa, hecho que nos ha merecido las acusaciones infundadas de ser “promotores de la guerra”, en un intento de desviar la atención y convertirnos en agresores, cuando solo hemos sido víctimas del conflicto armado que envuelve a la hermana República de Colombia hace más de 50 años.
La matriz de opinión difundida por la maquinaria mediática del imperialismo contra nuestro país, busca desinformar y confundir a quienes no han tenido la posibilidad de palpar los logros de la Revolución Bolivariana en Venezuela, todo esto enmarcado además en el sabotaje a toda iniciativa de integración que se viene impulsando en la región, a los que también se suman los constantes esfuerzos por desprestigiar la imagen de Venezuela ante el mundo con la supuesta vinculación con grupos irregulares como las FARC y el ELN, posición que se asume de manera irresponsable sin fundamento de ningún tipo.
Tal es el caso del patético artículo de opinión publicado por este diario en días pasados, cuyos autores, Robert Bottome y Norka Parra, han titulado “Venezuela camino al despeñadero”.
El artículo presenta una serie de elementos o imprecisiones que evidencian su falta de seriedad y desconocimiento de la realidad de nuestros países; los autores afirman que existe una “...política de confrontación de Venezuela con Colombia...” cuando es bien sabido que ha sido el Gobierno colombiano quien ha pateado la mesa en la que se ha sentado a conversar el Gobierno bolivariano en reiteradas ocasiones.
Es importante resaltar que la trágica ola de violencia registrada en nuestros Estados fronterizos está vinculada con actos paramilitares apoyados desde Venezuela por los Gobiernos regionales del Táchira (César Pérez Vivas), del Zulia (Pablo Pérez, por el prófugo de la justicia venezolana Manuel Rosales (Ex Gobernador del Zulia y sobre quien pesa una acusación por enriquecimiento ilícito) y desde Colombia por la elite del narcotráfico, que está insertada en altos niveles del Estado colombiano.
Nuestro país no negocia su dignidad, el giro en el mercado de importaciones con países que están dispuestos a mantener relaciones de respeto con Venezuela así lo demuestran. La falta de voluntad del Gobierno de Colombia en mantener las mejores relaciones con Venezuela sigue quebrantando la voluntad de paz de nuestros pueblos, y los lazos que nos unen como dos naciones hermanadas por la historia.