Venezuela y Honduras
Aunque el de Honduras es un régimen de facto y el de Venezuela uno electo por los votos, las acciones represivas ocurridas en ambos países las últimas semanas evidencian peligrosas radicalizaciones donde la ciudadanía termina por ser el enemigo a combatir, y la democracia se ve amenazada. Al final de la pasada semana el régimen de Hugo Chávez reprimió con gases lacrimógenos una multitudinaria marcha opositora, mientras que en el caso de Honduras, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha hecho saber que el régimen que encabeza Roberto Micheletti ha cometido excesos contra los seguidores de Mel Zelaya. Sea de facto o democráticamente elegido, la represión contra los ciudadanos es un mal que revela la descomposición político social que se registra en ambos países, el grado de intolerancia de ambos regímenes y el estado crítico en que se encuentra la autoridad de ambos. Sea en el estatus que sea, nada positivo anuncian esos escenarios, y la región debe mirar ambos casos con preocupación, porque las inestabilidades en ambos países pueden desembocar en días inciertos. A Panamá le ha tocado la posibilidad de jugar un papel de primer orden en el caso hondureño al integrar la comisión que próximamente visitará ese país, y sin duda la experiencia vivida por Panamá a finales de los años ochenta servirá a quien nos representa para colocar por delante los intereses de la democracia y ayudar a estabilizar esa nación hermana.