Vengan a la política, los esperamos
A raíz de algunos nombramientos que han debido hacerse, me ha llamado la atención los comentarios de todo el mundo sobre la necesidad de que las personas no sean políticos o políticas para ocupar esas posiciones. Cada vez me pregunto cuál es la razón para esta reacción, pareciera que los políticos tuviéramos una peste que, de contagiar, podría matar.
Yo veo a la clase política como parte de la población de un país. Se diferencia de la llamada clase civil, en que los unos pertenecen a un partido político y los otros hablan de política el día entero fuera de esas organizaciones. No niego que muchos de los políticos nuestros no le hacen gracia a su grupo, pero no es justo que no se hable nunca de los políticos decentes que existen en Panamá. Desde luego que los políticos estamos en desventaja ante la clase civil, porque la responsabilidad de manejar el gobierno la tienen los políticos y por esto son más visibles sus actuaciones.
Pero, cuando usted llama a un civil para ocupar una posición dentro del engranaje gubernamental, rechazan esa invitación aduciendo que ellos no son políticos y que no sabrían desempeñarse debidamente. Sin embargo, las críticas que hacen a las actuaciones de los políticos son acerbas y, muchas veces inferidas sin conocimiento de causa ni de las responsabilidades de éstos ante la sociedad entera.
También escucho de los civiles que los políticos tienen una moral diferente a los demás y que existe una doble cara en ese sentido. No creo que tengan razón, porque moral es una sola. Tal vez lo que sea diferente sea la forma de definir los valores y lo que es malo para unos es bueno para otros. Puedo decir también que, aún en el ámbito de los civiles, existen distintas formas de catalogar esos valores.
Lo que sucede es que es muy cómodo hablar sobre un tema sin involucrarse en el mismo. Cuando criticamos a las mujeres, por ejemplo, que se dedican a la profesión de la calle, las acusamos sin compasión y hasta las discriminamos sin asco, porque se dedican a esa actividad. Me pregunto, ¿quién de esas personas que hablan o las destrozan ha incursionado en su mundo, se ha tomado el trabajo de hablar con ellas para escuchar de su boca cuál es su verdadera vida, sus placeres o tragedias o las dificultades que encuentran en este tipo de vida?.
Pues lo mismo sucede con los políticos. Siento que nos discriminan; que para participar en alguna comisión en la cual podría trabajar con eficiencia, con capacidad, no puedo porque tengo la lacra de ser política y ello me impide una correcta actuación cuando llegue el momento. Personalmente fui criticada por mis colegas médicos cuando comencé a incursionar en política. Mientras actué en el campo gremial recibí el apoyo de todos. ¿Cuál es la diferencia en el campo gremial y el político? Si más médicos se hicieran políticos, marcharía esto mejor por la preparación que ellos tienen y la capacidad con que solucionarían los problemas del país.
Y lo que es peor, reniegan de los políticos, los acusan, los responsabilizan de todo lo malo que sucede en el país. Pero, la mejor forma de hablar de política y criticar a los políticos es estando en el campo mismo. Si más personas serias se inscribieran en los partidos, tal vez habría menos problemas dentro de los mismos. Existen muchos políticos que actúan seriamente, con honestidad; sin embargo, eso es increíble para los civiles, porque consideran imposible esa amalgama de políticos y honestos. Puedo asegurarles que los hay y muchos. La honestidad no es potestad de los civiles; la sapiencia tampoco y la capacidad de resolver los problemas del país, mucho menos. Pero, usted los escucha con teorías y teorías para nada dar en la práctica.
Invito a los civiles a incursionar en política y verán cómo mejora el país. ¡Háganlo!
Yo veo a la clase política como parte de la población de un país. Se diferencia de la llamada clase civil, en que los unos pertenecen a un partido político y los otros hablan de política el día entero fuera de esas organizaciones. No niego que muchos de los políticos nuestros no le hacen gracia a su grupo, pero no es justo que no se hable nunca de los políticos decentes que existen en Panamá. Desde luego que los políticos estamos en desventaja ante la clase civil, porque la responsabilidad de manejar el gobierno la tienen los políticos y por esto son más visibles sus actuaciones.
Pero, cuando usted llama a un civil para ocupar una posición dentro del engranaje gubernamental, rechazan esa invitación aduciendo que ellos no son políticos y que no sabrían desempeñarse debidamente. Sin embargo, las críticas que hacen a las actuaciones de los políticos son acerbas y, muchas veces inferidas sin conocimiento de causa ni de las responsabilidades de éstos ante la sociedad entera.
También escucho de los civiles que los políticos tienen una moral diferente a los demás y que existe una doble cara en ese sentido. No creo que tengan razón, porque moral es una sola. Tal vez lo que sea diferente sea la forma de definir los valores y lo que es malo para unos es bueno para otros. Puedo decir también que, aún en el ámbito de los civiles, existen distintas formas de catalogar esos valores.
Lo que sucede es que es muy cómodo hablar sobre un tema sin involucrarse en el mismo. Cuando criticamos a las mujeres, por ejemplo, que se dedican a la profesión de la calle, las acusamos sin compasión y hasta las discriminamos sin asco, porque se dedican a esa actividad. Me pregunto, ¿quién de esas personas que hablan o las destrozan ha incursionado en su mundo, se ha tomado el trabajo de hablar con ellas para escuchar de su boca cuál es su verdadera vida, sus placeres o tragedias o las dificultades que encuentran en este tipo de vida?.
Pues lo mismo sucede con los políticos. Siento que nos discriminan; que para participar en alguna comisión en la cual podría trabajar con eficiencia, con capacidad, no puedo porque tengo la lacra de ser política y ello me impide una correcta actuación cuando llegue el momento. Personalmente fui criticada por mis colegas médicos cuando comencé a incursionar en política. Mientras actué en el campo gremial recibí el apoyo de todos. ¿Cuál es la diferencia en el campo gremial y el político? Si más médicos se hicieran políticos, marcharía esto mejor por la preparación que ellos tienen y la capacidad con que solucionarían los problemas del país.
Y lo que es peor, reniegan de los políticos, los acusan, los responsabilizan de todo lo malo que sucede en el país. Pero, la mejor forma de hablar de política y criticar a los políticos es estando en el campo mismo. Si más personas serias se inscribieran en los partidos, tal vez habría menos problemas dentro de los mismos. Existen muchos políticos que actúan seriamente, con honestidad; sin embargo, eso es increíble para los civiles, porque consideran imposible esa amalgama de políticos y honestos. Puedo asegurarles que los hay y muchos. La honestidad no es potestad de los civiles; la sapiencia tampoco y la capacidad de resolver los problemas del país, mucho menos. Pero, usted los escucha con teorías y teorías para nada dar en la práctica.
Invito a los civiles a incursionar en política y verán cómo mejora el país. ¡Háganlo!