Ver las barbas
Hay varias versiones del mismo adagio: "Cuando veas las barbas de tu vecino rapar, pon las tuyas a remojar". Existen otros refranes similares, pero todos con el mismo contenido que llamamos "filosofía popular". Expresiones sentenciosas que están en la tradición de todos los pueblos y que quien más quien menos, en la vida hogareña, con gente con muchos diplomas o con gente sin diplomas, ha escuchado de los labios de las abuelas y abuelos, y de la propia madre, y los recordamos en lo profundo de nuestro ser dándoles un sentido actual.
Quiero aludir al caso de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el ex presidente de Costa Rica quien fungiera como su nuevo Secretario General y que ante la actitud acusatoria del gobierno de su país, y de la reacción de sus paisanos, sobre todo los universitarios, ha tenido que renunciar.
Sin duda, vivir para ver, para creer, y para oír.
Cuando ocurrió lo del General Pinochet en Inglaterra y las acusaciones del Fiscal Garzón como que volvimos a creer que era posible en este mundo que vivimos que se pudiera hacer justicia y que nadie puede quedar impune. La impunidad es como mala palabra en Panamá. Cuando oímos que Milosevic de Yugoeslavia también fue llamado a juicio como que el escepticismo con el que convivimos en estos menesteres se nos debilitó y al menos tiene que dar cuentas de sus genocidios. Y así otros.
Ahora, cuando de repente los titulares de los rotativos comienzan a dar a conocer lo del ex mandatario tico, como que se trata del "vecino". Ya la cosa no está tan lejos. Y puede que la próxima asonada sea aquí mismo, pero con los que deben ser, no con chivos expiatorios.
Decimos que Costa Rica nos está dando el ejemplo, al menos hasta ahora, veremos en qué acaba y cómo se hace claridad.
Al susodicho embajador le profesamos respeto, ya que está vinculado por lazos de sangre con un connotado religioso, por tanto fuera de que una cosa no tiene que ver con la otra, tampoco ese hecho quiere decir que en la misma familia no pueda haber santos por un lado y no tan santos por el otro. Es corriente encontrar este fenómeno entre nosotros.
Por otro lado, hay que presumir la inocencia del acusado en primera instancia y dejar a los tribunales de su país hacer su trabajo.
No obstante, en el tratamiento del tema tan sonado, alguien me hizo notar que aun cuando no se sabe la última motivación para suscitar esta denuncia que la debe haber y esas razones jamás las conoceremos, no hay que excluir la sutil intervención del Norte precisamente ahora que todo lo que sucede en la geopolítica universal está en función de las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Por de pronto, los bombardeos en Faluya, Irak, no se pueden desligar de esos próximos comicios y se observó que en los debates presidenciales Latinoamérica no contó para nada y la OEA sería una buena plaza para ellos.
Viniendo a lo de las barbas, observo que tanto la denuncia como la renuncia han impresionado. No creo que sea la primera vez que funcionarios de esa categoría no hayan tenido su cola parecida pero que no fueron denunciados, pero en este caso como que nos están indicando cómo se están manejando post modernamente las investigaciones sobre enriquecimientos abultados. Las auditorías efectivas ahora sí están de moda, pareciera que aunque no gustan, son el único camino hacia la disminución de la corrupción hemisférica.
En nuestro medio han existido denuncias pero no renuncias y esto me hace pensar en las revelaciones de la Comisión de la Verdad que no debe morir y que no suceda lo que no entendemos que personas que tuvieron participación notoria en eventos del pasado se han convertido en grandes orientadores de la opinión pública en tono muy nacionalista y a veces moralista como si se hubieran muerto los que convivimos con los años en que ellos actuaron.
Entendemos que la campaña presidencial de anticorrupción tiene que ser clara también en la promoción de ciertas personas que deben aclarar muchas fechorías conocidas. Esperamos que el ejemplo del país vecino sirva para no olvidar poner las barbas en remojo.
Quiero aludir al caso de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el ex presidente de Costa Rica quien fungiera como su nuevo Secretario General y que ante la actitud acusatoria del gobierno de su país, y de la reacción de sus paisanos, sobre todo los universitarios, ha tenido que renunciar.
Sin duda, vivir para ver, para creer, y para oír.
Cuando ocurrió lo del General Pinochet en Inglaterra y las acusaciones del Fiscal Garzón como que volvimos a creer que era posible en este mundo que vivimos que se pudiera hacer justicia y que nadie puede quedar impune. La impunidad es como mala palabra en Panamá. Cuando oímos que Milosevic de Yugoeslavia también fue llamado a juicio como que el escepticismo con el que convivimos en estos menesteres se nos debilitó y al menos tiene que dar cuentas de sus genocidios. Y así otros.
Ahora, cuando de repente los titulares de los rotativos comienzan a dar a conocer lo del ex mandatario tico, como que se trata del "vecino". Ya la cosa no está tan lejos. Y puede que la próxima asonada sea aquí mismo, pero con los que deben ser, no con chivos expiatorios.
Decimos que Costa Rica nos está dando el ejemplo, al menos hasta ahora, veremos en qué acaba y cómo se hace claridad.
Al susodicho embajador le profesamos respeto, ya que está vinculado por lazos de sangre con un connotado religioso, por tanto fuera de que una cosa no tiene que ver con la otra, tampoco ese hecho quiere decir que en la misma familia no pueda haber santos por un lado y no tan santos por el otro. Es corriente encontrar este fenómeno entre nosotros.
Por otro lado, hay que presumir la inocencia del acusado en primera instancia y dejar a los tribunales de su país hacer su trabajo.
No obstante, en el tratamiento del tema tan sonado, alguien me hizo notar que aun cuando no se sabe la última motivación para suscitar esta denuncia que la debe haber y esas razones jamás las conoceremos, no hay que excluir la sutil intervención del Norte precisamente ahora que todo lo que sucede en la geopolítica universal está en función de las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Por de pronto, los bombardeos en Faluya, Irak, no se pueden desligar de esos próximos comicios y se observó que en los debates presidenciales Latinoamérica no contó para nada y la OEA sería una buena plaza para ellos.
Viniendo a lo de las barbas, observo que tanto la denuncia como la renuncia han impresionado. No creo que sea la primera vez que funcionarios de esa categoría no hayan tenido su cola parecida pero que no fueron denunciados, pero en este caso como que nos están indicando cómo se están manejando post modernamente las investigaciones sobre enriquecimientos abultados. Las auditorías efectivas ahora sí están de moda, pareciera que aunque no gustan, son el único camino hacia la disminución de la corrupción hemisférica.
En nuestro medio han existido denuncias pero no renuncias y esto me hace pensar en las revelaciones de la Comisión de la Verdad que no debe morir y que no suceda lo que no entendemos que personas que tuvieron participación notoria en eventos del pasado se han convertido en grandes orientadores de la opinión pública en tono muy nacionalista y a veces moralista como si se hubieran muerto los que convivimos con los años en que ellos actuaron.
Entendemos que la campaña presidencial de anticorrupción tiene que ser clara también en la promoción de ciertas personas que deben aclarar muchas fechorías conocidas. Esperamos que el ejemplo del país vecino sirva para no olvidar poner las barbas en remojo.