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Verano perdido, invierno promisorio


El equipo económico del gobierno nacional sabe que no tiene mucho tiempo que perder, y por eso trata de aprovechar al máximo las nuevas oportunidades que consiguió con la obtención del blindaje financiero internacional y los informes alentadores de algunas calificadoras de prestigio. El ministro de Economía y Finanzas, Norberto Delgado, al igual que su equipo de viceministros, no han descansado en las últimas semanas tratando de difundir en el mundo empresarial las nuevas condiciones que ofrece la economía panameña a los inversionistas y financieros que, en principio, esperan que detrás de esta árida temporada comiencen a arribar las condiciones que permitan la utilización de sus dineros en proyectos productivos reales.
Luego que al inicio del año se lograra la inminente operación de títulos de deuda pública, en estos momentos las autoridades deberán abandonar sus itinerarios de viaje y dejar de armar valijas abultadas de documentos y ropaje, y comenzar a poner orden en casa y trabajar propiamente en el plan de la reactivación económica. El cierre del primer cuatrimestre arroja un dato curioso sobre la evolución de la tasa de crecimiento: el 3.0 por ciento de crecimiento que certifica el MEF contrasta positivamente con el 2.7 por ciento registrado durante el cierre del año pasado, pero para nada significa que hemos empezado a reactivar la economía. De hecho, el resultado positivo es atribuido básicamente a los efectos del movimiento en los puertos, manejo de contenedores y el Canal de Panamá, pero el resto de los sectores productivos no muestra igual dinamismo.
El equipo económico necesita que estos números comiencen a reflejar un repunte en el nivel de actividad, si quiere continuar con su política de llamar al 2001 el año de la reactivación. Pero para no sacar equivocadas conclusiones y decir que la economía nacional no ha salido de la desaceleración, habrá que monitorear lo que suceda durante el siguiente cuatrimestre del año. Los econometristas que vigilan la economía panameña recomiendan esperar a que el buen clima lluvioso se traslade en forma generalizada a los agentes económicos, para que sólo así vuelvan a internar capitales en la actividad productiva y destraben las postergadas decisiones de consumo e inversión. Esto es, precisamente, lo que Delgado y compañía esperan conseguir con una potencial afluencia de capitales que produzcan a su vez un aumento en la confianza del mercado, un reclamo que el ministro ha hecho en público a las entidades financieras varias veces en los últimos días.
Por lo expuesto, esperamos que los vientos húmedos traigan mejores tiempos para la economía nacional.

101 años de Panamá América

 
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