Verdadera democracia participativa
EN LAS NACIONES del primer mundo, existen sistemas permanentes para medir el grado de aceptación de todas y cada una de las decisiones y acciones de gobierno y de la empresa privada. Por el lado político, por ejemplo en los países europeos, la jerarquía del ejecutivo debe ser reestructurada cada vez que un proyecto de ley no obtiene la mayoría en sus respectivos parlamentos.
En Norteamérica se hacen sondeos periódicos sobre determinados productos, bienes de consumo y propuestas de gran trascendencia estatal para obtener una perspectiva de su aceptación y de su impacto. Recordemos cómo recientemente, en el mismo acto electoral de consulta directa, se destituye y se elige un nuevo gobernador en California.
Lamentablemente, eso está muy lejos de nuestra realidad social. Todavía recuerdo cuando después de la invasión expresé a la cúpula del PRD, a través de Don Fito Duque, la propuesta de hacer consultas directas a los delegados de la Asamblea para escoger los candidatos a puestos de elección y se me contestó inicialmente que eso salía muy caro y que nadie querría poner la plata. Hoy este es el método habitual de escogencia.
En este sentido, me atrevo a sugerir que estamos ya maduros políticamente como para decidir a través de un torneo previo electoral a nivel intra-partidario, de toda la membresía inscrita o inter-partidario de darse el caso, sobre quiénes, por ejemplo, deberán conformar por orden descendente respecto al caudal de votos obtenidos, la cartilla electoral que a todos los niveles será sometida al escrutinio del pueblo, para ser electa por partido o de manera individual.
Aquí sí, todo ese revulú indescifrable de los residuos, cocientes y medios cocientes desaparecerían y tendríamos representándonos en los diversos puestos de elección a los verdaderos militantes partidarios y no a los advenedizos que se pegan cada cinco años, con el pegamento de sus recursos económicos y relaciones empresariales o familiares, al tren partidario, para luego restregarte en la cara cuando son electos, que ellos no les deben nada al partido si no al amigo, socio, compadre o familiar , que hizo posible que corriera en nuestra papeleta electoral.
En otro tema, hay otros asuntos de gran trascendencia que hacen impostergable una consulta ciudadana que vaya más allá de Diechter y Neira, y que pregunte de manera directa a la Nación sobre algunos tópicos como:
-El problema del transporte colectivo y selectivo, cuya solución deberá ser integrada y multimodal y no únicamente transmilenaria.
-La crónica desintegración operativa y funcional que se da en la prestación de servicios públicos de salud a las personas y al medio ambiente, no importando si será ANAS, CONSALUD, o cien patronatos nuevos los que harán posible este esperado milagro de semana santa.
-Hasta cuándo tendremos una Policía de pito y tolete, mientras que la delincuencia, la droga y los ladrones de cuello blanco poseen tecnología de punta e ingresos que aseguran una calidad de vida envidiable.
Por otro lado, coincido con aquellos que opinan que en Panamá debe de haber por lo menos un millón de indocumentados y las autoridades..., bien gracias.
-La decisión de continuar con relaciones comerciales que sean beneficiosas, recíprocas, paulatinas, oportunas y reales y que no desincentiven la actividad laboral, la producción nacional de bienes y servicios en los diversos sectores de la economía nacional.
Desgraciadamente en nuestros países del tercer mundo, cada vez que actuamos en forma errada o prepotente, nos concretamos en señalar que quien nos critica, no tiene autoridad moral para hacerlo, sin entrar a explicar el fondo del problema, a aquellos que si la tienen. O nos empecinamos en aprobar un articulado de una nueva Ley que en nada beneficia a la libertad de expresión y a la tan cacareada transparencia.
Finalmente, ante las premisas virtuales de los dos grandes entes partidarios; "de que es mejor que les digan lo malo porque lo bueno ya lo saben y de que la voz del pueblo es la voz de Dios", me pregunto si ante el mimetismo y la flexibilidad ideológica de estas entidades para resolver los problemas reales de las mayorías, no será que se está gestando en el seno convulsionado de la presión popular, la aspiración de constituir una corriente o un nuevo partido político que aglutine las aspiraciones de la clase obrera, a los desocupados, a los grupos postergados señalados desde hace 30 años por el PNUD y a los profesionales de la clase media que estamos agotados de pagar con nuestros impuestos, la gama de privilegios que usufructúan los máximos dirigentes de los tres órganos del estado y las cúpulas partidarias, con sus millonarios subsidios electorales.
Sólo hay que recordar la frase lapidaria de nuestra gente del interior cuando se le pregunta: ¿hasta cuándo van a aguantar determinado estado de cosas?. Y ellos se limitan a decir, pues, "hasta que el cuero aguante"; y yo añado: espero que sea antes de que se produzca un estallido social.
No nos dejes caer en tentación y líbranos de todos, de todos los males.
hector@panamaprofundo.org
En Norteamérica se hacen sondeos periódicos sobre determinados productos, bienes de consumo y propuestas de gran trascendencia estatal para obtener una perspectiva de su aceptación y de su impacto. Recordemos cómo recientemente, en el mismo acto electoral de consulta directa, se destituye y se elige un nuevo gobernador en California.
Lamentablemente, eso está muy lejos de nuestra realidad social. Todavía recuerdo cuando después de la invasión expresé a la cúpula del PRD, a través de Don Fito Duque, la propuesta de hacer consultas directas a los delegados de la Asamblea para escoger los candidatos a puestos de elección y se me contestó inicialmente que eso salía muy caro y que nadie querría poner la plata. Hoy este es el método habitual de escogencia.
En este sentido, me atrevo a sugerir que estamos ya maduros políticamente como para decidir a través de un torneo previo electoral a nivel intra-partidario, de toda la membresía inscrita o inter-partidario de darse el caso, sobre quiénes, por ejemplo, deberán conformar por orden descendente respecto al caudal de votos obtenidos, la cartilla electoral que a todos los niveles será sometida al escrutinio del pueblo, para ser electa por partido o de manera individual.
Aquí sí, todo ese revulú indescifrable de los residuos, cocientes y medios cocientes desaparecerían y tendríamos representándonos en los diversos puestos de elección a los verdaderos militantes partidarios y no a los advenedizos que se pegan cada cinco años, con el pegamento de sus recursos económicos y relaciones empresariales o familiares, al tren partidario, para luego restregarte en la cara cuando son electos, que ellos no les deben nada al partido si no al amigo, socio, compadre o familiar , que hizo posible que corriera en nuestra papeleta electoral.
En otro tema, hay otros asuntos de gran trascendencia que hacen impostergable una consulta ciudadana que vaya más allá de Diechter y Neira, y que pregunte de manera directa a la Nación sobre algunos tópicos como:
-El problema del transporte colectivo y selectivo, cuya solución deberá ser integrada y multimodal y no únicamente transmilenaria.
-La crónica desintegración operativa y funcional que se da en la prestación de servicios públicos de salud a las personas y al medio ambiente, no importando si será ANAS, CONSALUD, o cien patronatos nuevos los que harán posible este esperado milagro de semana santa.
-Hasta cuándo tendremos una Policía de pito y tolete, mientras que la delincuencia, la droga y los ladrones de cuello blanco poseen tecnología de punta e ingresos que aseguran una calidad de vida envidiable.
Por otro lado, coincido con aquellos que opinan que en Panamá debe de haber por lo menos un millón de indocumentados y las autoridades..., bien gracias.
-La decisión de continuar con relaciones comerciales que sean beneficiosas, recíprocas, paulatinas, oportunas y reales y que no desincentiven la actividad laboral, la producción nacional de bienes y servicios en los diversos sectores de la economía nacional.
Desgraciadamente en nuestros países del tercer mundo, cada vez que actuamos en forma errada o prepotente, nos concretamos en señalar que quien nos critica, no tiene autoridad moral para hacerlo, sin entrar a explicar el fondo del problema, a aquellos que si la tienen. O nos empecinamos en aprobar un articulado de una nueva Ley que en nada beneficia a la libertad de expresión y a la tan cacareada transparencia.
Finalmente, ante las premisas virtuales de los dos grandes entes partidarios; "de que es mejor que les digan lo malo porque lo bueno ya lo saben y de que la voz del pueblo es la voz de Dios", me pregunto si ante el mimetismo y la flexibilidad ideológica de estas entidades para resolver los problemas reales de las mayorías, no será que se está gestando en el seno convulsionado de la presión popular, la aspiración de constituir una corriente o un nuevo partido político que aglutine las aspiraciones de la clase obrera, a los desocupados, a los grupos postergados señalados desde hace 30 años por el PNUD y a los profesionales de la clase media que estamos agotados de pagar con nuestros impuestos, la gama de privilegios que usufructúan los máximos dirigentes de los tres órganos del estado y las cúpulas partidarias, con sus millonarios subsidios electorales.
Sólo hay que recordar la frase lapidaria de nuestra gente del interior cuando se le pregunta: ¿hasta cuándo van a aguantar determinado estado de cosas?. Y ellos se limitan a decir, pues, "hasta que el cuero aguante"; y yo añado: espero que sea antes de que se produzca un estallido social.
No nos dejes caer en tentación y líbranos de todos, de todos los males.
hector@panamaprofundo.org