Vergüenza Olímpica
Si está interesado en saber lo que la autoridad opina de usted solo móntese a un bus, camine por las aceras interrumpidas y descuidadas o analice su actuación. En el caso de Franz Weber pareciera muy clara al verlo con la mano en la bragueta en evidente desafío cuando gritaba a los colegas "quieres que me la saque".
El insulto lanzado por Weber no fue para la prensa, sino para todos los panameños. El individuo, que no merece ser llamado dirigente, ¡Dios nos libre de ese tipo de líderes!, se hace valer de sus cargos para beneficiarse sin ningún remordimiento a sabiendas que otros atletas se sacrificaron por más de tres años para participar en el sueño de todo deportista; las olimpiadas. En vez, Weber prefirió nutrir la delegación panameña con directivos del comité, total, el evento para ellos también es importante.
Los deportistas panameños que desfilaron en el imponente estadio pasaron páramos económicos los días previos a la inauguración; viáticos muy pobres y una coordinación insípida del nutrido comité que casi los deja por fuera de la competencia a falta de representación. Una historia similar vivieron los beisbolistas istmeños cuando la FEDEBEIS, que también representa Weber, incumplió el pago de varios seguros en la copa de Taiwán.
Estos atletas, que invierten su vida en el deporte viven recogiendo migajas del gobierno y aguantando los caprichos del COP, merecen ser considerados como héroes; a pesar de ello pondrán todo su esfuerzo para regresar con una medalla y todavía se sienten orgullosos de desfilar con el traje típico de nuestro país, lucir una gran sonrisa y pondrán todo su esfuerzo para regresar con una medalla aunque estén conscientes del lugar que ocupan para sus dirigentes.