Viacrucis misionero
Ante la variedad de testimonios de los rescatistas y doctores que desde Panamá fueron en misión humanitaria a Haití, también la Iglesia Católica Misionera presente en Haití nos da la impresión de su situación.
Las Obras Misionales Pontificias (OMP) han comunicado que han sufrido pérdidas de vidas humanas, aunque la mayoría solo han tenido daños materiales.
El colegio espiritano (Congregación del Espíritu Santo) de San Marcial y la capilla han sido destruidos. No sabemos si ha habido pérdidas de vidas humanas.
Los franciscanos comunican: “Los 16 hermanos distribuidos en 3 comunidades están vivos. El sacerdote franciscano argentino misionero en Haití desde hace dos años se encuentra entre los desaparecidos, la familia de Antonio Manuelito, de 57 años, no ha sabido nada de él desde el desastre.
Los javerianos que tienen varios centros en Haití han informado que ninguno de sus hermanos ha fallecido en el terremoto. Se trata de religiosos norteamericanos que atendían un orfanato. Desde el monasterio benedictino de Morne Saint Benoit se informa que el monasterio ha soportado la sacudida y no hay fallecidos.
El sacerdote salesiano Attilio Str, superviviente, comunicó que los más de 200 alumnos del destruido colegio de Don Bosco en Puerto Príncipe se deben considerar como muertos junto con algunos del personal laico. También informó que el padre Olbrice Zucchi logró salvarse al lanzarse “por una ventana de la oficina en la cual estaba trabajando.
Los cinco seminaristas camilianos están a salvo. ”Nuestro hospital funciona a pleno ritmo: ya han sido curados y dados de alta más de 500 heridos. Actualmente bajo los pórticos, en los patios del hospital hay cientos de enfermos.
Los Misioneros Obletos de María Inmaculada cuentan con 120 miembros, la mayor parte haitianos. La sede ha sido afectada, una nueva construcción que estaba en marcha, se derrumbó. El teologado ha sido destruido, pero gracias a Dios no hubo víctimas fuera del estudiante Wedy Alexis de 28 años. “En la hora de la desolación hay lágrimas por todas partes, afirma un sacerdote morfortanino. Y así informes de distintas comunidades religiosas misioneras que trabajan en Haití, pero que pasado el alboroto del primer momento seguirán como siempre en la reconstrucción espiritual, moral del pueblo creyente haitiano.