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Viajando por Centroamérica. Integración y competitividad


Hace poco hice un viaje desde Guatemala a Panamá por tierra. Fue una travesía estupenda. Pasé las Aduanas de ese país, El Salvador, Honduras, Costa Rica, sin ninguna traba. Noté muchos camiones parados en las distintas aduanas, así como autobuses y autos particulares, pero no pensé nada al respecto. Olvidaba decir que mi vehículo portaba placas de Misión Internacional (MI), que tienen un trato diplomático por convenios internacionales.

Animado por la experiencia, decidí traerme rodando otro auto, de mi hija, desde México. Qué diferencia para pasar las Aduanas con placas de circulación común. Los trámites burocráticos en todas las oficinas, sin excepción, son lentos, basados en fotocopias de los papeles del auto y de las personas que manejan. Largas filas, “secretarios voluntarios” que te acosan ofreciéndote pasar las aduanas en tiempo récord, etc. En algunas aduanas, los registros son manuales, y concurren distintas oficinas. Sanidad, Migración, Aduanas, etc. Tuve tiempo, mucho, para observar estas situaciones. A pesar que el Sistema de Integración Económica Centroamericana (SIECA), trabaja en facilitar el flujo comercial entre países, y sé de buena fuente que se ha tratado de agilizar el paso de la carga comercial, persisten los atrasos.

En una de las aduanas, las autoridades estaban prácticamente desmantelando un auto particular, a las 11 de la noche. Y en esa fila estábamos dos autobuses, una camioneta particular, y yo. Hablé con uno de los aduaneros y me comentó que varios países, entre estos Panamá, estaban en una lista roja en la cual se registraban a profundidad los vehículos con placas de esas naciones.

Llegado a Panamá entrevisté al gerente de una empresa local que hace movimientos de carga por todo el mundo. Este empresario me comentó que no mueve nada por tierra por Centroamérica, justamente, por los engorrosos trámites de revisión. La búsqueda de drogas, armas, dinero, es básicamente lo que investigan las autoridades en cada país. Inclusive, pueden perforarte el contenedor, romper los sellos, y nadie es responsable. Por eso, toda la carga la mueve por barco. Las consecuencias de esta situación son graves.

Si deseamos ser competitivos como región, no podemos operar solamente por vía marítima la carga que se genera en cada país. La precariedad de puertos, la frecuencia de barcos en la región, los costos y atrasos en la carga, conspiran contra la integración económica, la obtención de ventajas competitivas, y la posibilidad de mejorar la posición de nuestros países en estos tiempos de dificultades económicas para todos.

El turismo también se reciente. Con elevados costos de transporte aéreo en la región, se pierde oportunidades de generar turismo regional vía terrestre por lo complicado y precario de las instalaciones y servicios de aduanas en los países.

Hay otros temas que considerar. El costo de tratar el flujo de drogas y armas es asumido por los países de la región. Entonces, se requieren estrategias conjuntas y financiamiento de esas estrategias por parte de los afectados.

Por otra parte, en lo que se refiere estrictamente al manejo de carga legítima, ¿por qué no se exploran posibilidades de revisión del movimiento de la carga previo al paso de las mercancías por las Aduanas, en los lugares de embarque? ¿O se buscan mecanismos de registro y supervisión de las empresas de carga? Entendemos que el sector es complicado. Concurren empresas grandes y pequeños transportistas, pero el tamaño del problema merece explorar soluciones. ¿Cómo se hace en Estados Unidos y Canadá o en Europa?

Amerita que este tema sea considerado en la agenda de competitividad del país, y se fortalezcan los esfuerzos regionales para mejorar el flujo comercial y turístico. Ganamos todos.

101 años de Panamá América

 
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