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Viajo en el tiempo


Hace algunos meses escribí a favor de la ampliación del Canal de Panamá, y hoy me regocijo del triunfo del "Sí". El acto no fue fraudulento y, por esa seguridad, en mi mente y en mi corazón se desborda con alegría esto que sigue.
Doy un giro hacia mis gratísimos recuerdos y escucho a mi alma. Así siento que purifico el ambiente. Por muchas razones, Chito (q.e.p.d.) siempre está en mi mente. El poder de la memoria surge en mi conciencia y las enseñanzas de la vida grabadas profundamente en nuestras vidas pareciera producir un fuego ardiente en mi corazón. Es difícil desprenderse de un amor esplendoroso del ayer, pero no soy prisionera de mi pasado, y ese sentimiento lo voy pasando a mis hijas, a mis nietos y bisnietos. Siempre recuerdo lo que Chito me dijo una vez; "Quiere mucho a tu familia y a la mía; toma mi amor y únelo al tuyo; eso será suficiente para todos; no importa dónde estemos, habremos sembrado el presente y el futuro para ellos".
El escritor Yehuda Berg, ha dicho que "las almas de nuestros seres queridos que se marcharon, continúan viviendo en una realidad mucho más auténtica que nuestro mundo ilusorio", y se pregunta si continúan irradiando su amor por nosotros en mundos superiores. Bajo una luz favorable y una mente sana el amor incondicional como fue el de mi matrimonio, siento que en vida tuvimos almas gemelas, que sus recuerdos suavizan los acontecimientos dolorosos y me hacen escuchar los latidos de su corazón, amplio y sonriente, purificando lo que en el ambiente me pueda hacer daño. Lo sueño tanto que esas veladas nocturnos me mantienen feliz, aunque sea sólo su espíritu lo que me acompaña.
Amor, dulce amor, la mejor medicina para el alma. Viajo en el tiempo y aquella primera cita, muy cerca del mar, que apenas fue un abrazo, la repaso con frecuencia. Mi mente se acostumbró a verlo sano, él así me lo inspiró, y cuando escucho la música que a ambos nos hacía bailar, me parece escuchar cuando una tarde me dijo al oído: "Lucy, ya yo no puedo dirigirte"; y le contesté: "No importa, deja que yo lo haga".
Ese tiempo en que viajo la mayor parte de un pasado luminoso es lo que fortalece mi corazón. Siento que el poder de la memoria surge en mi conciencia; las enseñanzas de la vida se graban profundamente en nuestro ser viajando en el tiempo.

101 años de Panamá América

 
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