Vicios privados, perjuicios públicos
Hume dice que la filosofía nos advierte sobre los hechos tal cual son y cómo creemos que deben o debieran ser. Los primeros, según el juicio de la ciencia y los últimos, según el juicio moral o de la ética. Kant llega a afirmar que una ética sin ciencia es vaga y una ciencia sin ética es ciega.
Por lo que he leído ninguna teoría sobre política económica escapa de la naturaleza humana. Tanto el capitalismo como el socialismo someten los principios económicos a sus propias ideas o creencias, por lo tanto las políticas económicas son, en el fondo, un planteamiento ético sobre el sujeto beneficiario de la economía. Para el socialismo debiera ser la sociedad y para el liberalismo debe ser el individuo.
La democracia es un sistema político de fundamentos socialistas porque es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo y no debiera ser interpretada, como lo hacen los ideólogos fundamentalistas neoliberales, como un medio capitalista al servicio y disposición de una teoría económica que supone que la riqueza gotea sus beneficios para abajo, desde los individuos ricos hacia los pobres y bajo el designio de una "mano invisible" reguladora.
El socialismo posmoderno, contrario al marxista, cree que los bienes de producción deben estar, en cuanto sea posible, en manos privadas, bajo un capitalismo humanista, que centra la economía en el hombre y no en el lucro, pero como el hombre es como es y no como debiera ser, estos bienes deben ser regulados y controlados por las leyes de un estado auténticamente democrático.
Para el socialista posmoderno la riqueza debiera distribuirse como un proceso de retribución según la mejor capacidad de aprovechamiento de las oportunidades que brinden tanto el Estado como la sociedad, controlada por una justicia genuinamente igualitaria y funcional.
La crisis financiera de los Estados Unidos se ha expandido por todo el mundo. El problema está en lo que el economista Keynes durante la Gran Depresión de 1930 llamó "falla sistémica". Es el sistema capitalista neoliberal que junto a políticas neoconservadoras -olvidando los intereses del pueblo favorecieron a las corporaciones financieras- han llevado a esta implosión capitalista ya advertida por Marx y que algunos consideran similar a la caída del muro de Berlín.
Mientras no alcancemos los niveles de una educación social basada en un comportamiento adecuado a nuevas normas éticas de responsabilidad en todas las actividades humanas, el hombre seguirá siendo lobo del hombre y no seremos merecedores de los progresos logrados en la ciencia y la tecnología. Pero aún nos queda una última utopía y nos viene nada menos que de John Stuart Mill (1806-1873): "Cuando la acumulación de la riqueza ya no sea más de primordial importancia social, habrá grandes cambios en los códigos de ética... y el amor por el dinero será reconocido por lo que es, una morbidez bastante repulsiva, una de esas propensiones semicriminales y semipatológicas que se comporta como un escalofrío para los especialistas en enfermedades mentales".