default

Vida, muerte y resurrección del Ente Regulador


EL ENTE REGULADOR de los Servicios Público (ERSP) es parte y preámbulo de la estrategia de privatización de los servicios de electricidad, telecomunicaciones y agua. Se crea mediante la Ley 26 del 29 de enero de 1996. Nótese que dicha norma se promulga un año antes que la Ley 6 de l3 de febrero de 1997.
La privatización del sector eléctrico se inició en agosto de 1998 y culmina en enero de 1999. La intención es muy clara y sigue un patrón establecido en cualquier negocio: ¡Conozcamos primero las reglas del juego!
La primera etapa de funcionamiento, no fue fácil, pero la capacidad profesional y la trayectoria de los primeros directores, así como su conocimiento específico de los temas, permiten que el incipiente mercado eléctrico avance; sin embargo, el ERSP, muy rápidamente se involucra en temas de políticas energéticas ante la ausencia de un efectiva agencia gubernamental que cumpla estas funciones y por la personalidad de su Director de Electricidad. Esta condición de juez y parte sería el inicio de los grandes problemas que después enfrentaría. Comienzan los permanentes y constantes "lobbying", por parte de los agentes de mercado, práctica que por falta de carácter del ERSP, se convertirá en rutina común y excesiva. Decía un profesor del Instituto Nacional : "No hagan cosas buenas que parezcan malas".
Con el cambio de gobierno de Pérez Balladares a Moscoso, el ERSP se convierte en lugar de oportunidad para que personas afines al gobierno y no siempre con las credenciales de sus antecesores, se hagan de una posición que les asegure un jugoso salario y nivel de influencia en un mercado donde se negocian inversiones millonarias y con transacciones anuales de cerca de B/. 400 millones. La influencia política no se hace esperar en las decisiones del ERSP y el relajamiento se establece, aprovechado por quienes siendo agentes de mercado eléctrico se jactan de su cercanía a los círculos de poder. Comienza la debacle en el ERSP, y se inicia también un proceso de pérdida de credibilidad y confianza tanto de los usuarios, como de los agentes del mercado.
Es cierto que las condiciones externas de los mercados económicos y el costo del combustible empiezan a causar serios problemas al tema de generación y que impactan en los asuntos tarifarios; pero un ambiente de falta de política energética (que en su momento era desarrollada en el propio ERSP, y que no es fortaleza de los nuevos inquilinos del ERSP), un orden administrativo que no es el mejor para este tipo de institución y una excesiva influencia política, le impiden enfrentar objetivamente estos problemas.
El Gobierno de Torrijos conoce el problema y se prepara a enfrentarlo, pero se le congestiona la agenda y al dedicar el mismo equipo humano a otras tareas prioritarias, el tema de las tarifas eléctricas y el ERSP, se le va rezagando y queda reaccionando ante las protestas por la nueva alza tarifaria de enero de 2006.
El ERSP es creado por iniciativa gubernamental y es responsabilidad de los gobiernos darle suficiente independencia y el seguimiento adecuado a su gestión.
La situación actual del ERSP, en la cual el Gobierno ha tenido que intervenir como garante de la gobernabilidad del país, a su vez, origina una situación delicada para la confianza, credibilidad de los involucrados y potenciales jugadores del sector eléctrico, que van desde usuarios, agentes, inversionistas y bancos, y tiene que ser atendida con prioridad uno. Se defenestra el actual ERSP.
El gobierno del presidente Torrijos se involucra en la solución integral del problema: reestructuración del ERSP, tarifas y confiabilidad del suministro. Las nuevas reglas y los nuevos nombres no deben dejar dudas que queremos un regulador del mercado eléctrico, fuerte y eficiente, que responda a los mejores intereses de la sociedad panameña. El mercado reaccionará positivamente ante un ERSP acorde.
¿Tendremos una resurrección del Ente Regulador?
(*)Consultor empresarial.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América