default

Vida partidaria


Decidí continuar con el tema anterior, ya que he notado que mucho se habla de los partidos políticos, casi siempre muy mal; de los políticos, ni se diga; de la clase política, cómo la tratan de distinguir peyorativamente, otra tanta de veces, y creo que es un buen momento para hablar de la fiesta de acuerdo a como nos va en ella.

Guste o no, la democracia tiene en los partidos políticos un soporte fundamental. Desconocerlo, so pretexto de preferir otra cosa que no existe, lo considero un error. De que tanto partidos como políticos cometemos más de los errores permisibles, es cierto a veces; pero también, el otro lado de la experiencia, de aquellos que, en adición a nuestras diarias obligaciones sacamos tiempo para dedicarnos en parte a la política, es importante conocerla.

En mi experiencia, la vida partidaria conlleva grandes retos si uno siente compromiso con lo que hace. El tiempo personal que se le dedica, ciertamente, es agotador y se cree o se dice, por aquellos que jamás la han vivido y que atacan desde cualquier púlpito, que esta actividad es algo casi como una asociación ilícita para delinquir, habida cuenta la manera en que se generaliza y se ataca la política y a los políticos, al punto de que muchas veces nos encontramos, como me ha pasado a mí, con amigos que nos recomiendan dejarla para dedicarnos a "hacer plata", como si eso, que no es oficio despreciable tampoco, lo fuera todo en la vida.

Pero hay otro factor: la gente, el más importante diría yo. Como en todas partes, se encuentra uno con toda clase de personas. Los partidos no son clubes sociales y los mueve, como debe ser, la aspiración por el poder. De eso se trata al fin y al cabo, y para eso se está en política, en el buen sentido de la expresión. Pero salvadas las excepciones, llega uno a conocer a mucha gente buena, la mayoría, con la que se forjan no sólo amistades sino relaciones políticas que poco a poco van haciendo que el dirigente sienta compromiso y responsabilidad hacia su gente y luche por ellos llegado el momento. Vital es motivarlos y explicarles el por qué se hace política y abundar en la importancia de dignificar con hechos el accionar político. Etica y política, algo fundamental. Sobre esto último, falta mucho por hacer, pero en la medida que se inicie, menos tiempo nos llevará hacer política con políticos responsables y que luego sean gobernantes aptos y con visión.

Continuar, cual deporte nacional, denigrando y cuestionando la vida y el accionar político, sólo contribuye a debilitar la democracia, de la que tanto se habla y por la que muy poco se hace. Si dejan los partidos de existir y los políticos serios se desvinculan de los mismos, quedará entonces esto en manos de quién sabe quién y a lamentarnos a otra parte. El futuro de la Nación y su democracia es tarea de todos, no lo olvidemos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América