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Vieja queja, nuevas excusas


¿Cuánto ha implicado el plan de desarrollo vial de la ciudad Capital? Es posible que pocos lo recuerden. Pero a partir del lunes próximo, cuando se inicie el año escolar, muchos se volverán a preguntar qué tipo de atención o propuesta existe para resolver el agobiante asunto de la saturación del tráfico vehicular.
Si previo al inicio de las clases son más de treinta minutos los que se toman para llegar de un punto de la ciudad a otro, por muy cercano que esté, ¿qué va a suceder a partir de mañana cuando vuelvan a las calles los busitos colegiales, y el número plural de padres de familias llevando y trayendo a sus hijos de los respectivos colegios?
Claro que es un viejo problema a los que cada año se dan nuevas excusas pero, ¿hasta dónde puede aguantar el problema, y la gente que lo soporta?
Cada año no solo hay proyectos, sino compromisos, declaraciones y reportajes que abordan el asunto con cara de responsabilidad. Pero la preocupación muere en el mismo instante en que cada quien se va ajustando, conforme, a esta saturación que estresa.
En 1995 se habló de la construcción de vías directas que condujeran del sur de la ciudad hasta vía España. Once años después, ¿en qué han quedado?
En nuestras sociedades de hoy no basta con decir que se están haciendo tales o cuales proyectos. Es necesario que la población tenga la percepción de que las cosas están funcionando. En la actividad económica -por ejemplo- el que cada quien esté involucrado en determinado tipo de negocios, y de que el entorno influya positivamente en el mismo, hace que la percepción sea positiva.
Pero no está ocurriendo lo mismo en la posibilidad de hacer menos agobiante nuestras calles. Cada día salen nuevos vehículos a las vías y no se ve la ampliación que deben registrar las mismas. Si existe un plan para atender este problema, las autoridades deben darlo a conocer y, si no, entonces es hora de que se formule y se ponga en marcha.

101 años de Panamá América

 
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