Vientos de pura democracia
LA INDEPENDENCIA política, a nivel individual, entraña la idea de no estar atado o vinculado a un partido u organización político partidista.
Aunque, cabe destacar, que pueden existir organizaciones políticas que sin que ostenten un nombre de partido político, en el fondo, son verdaderos colectivos políticos: ellas debaten, deliberan, participan haciendo alianzas o brindando apoyo a los que están formalmente constituidos, piden o negocian espacios, puestos de participación en el ejercicio del poder político, etc.
Es claro que un líder, por sí solo o por cuenta propia, de modo individual o independiente, no hace o crea un partido político. Puede tener cientos o miles de seguidores, gregarios, dispersos, quienes creen en él, en sus discursos, en sus principios de vida; en fin, pero nunca podrá dar cuenta ni se le podrá exigir que la rinda en cuanto a la existencia formal de una organización o partido político.
No obstante, para ello, el líder o dirigente, que se legitima y califica como "independiente" tiene, desde la perspectiva constitucional y política, todo el derecho de exigir que se le vigencien o activen los derechos políticos: elegir y ser elegido, el derecho al sufragio, primordialmente; a participar en el consenso o disenso democrático, etc.
Por tales razones, en nuestro país, los líderes independientes demandan de la institucionalidad democrática del Estado panameño la verificación, generación y propiciamiento de las condiciones efectivas que permitan el libre juego de las ideas de que es, de modo concreto, la vida en democracia. Esa participación, básicamente referida a la participación electoral en su vertiente de "ser elegido", no puede ser limitada o coartada sobre el argumento de que "hay que fijar las condiciones" en que puede darse la libre postulación alcaldicia o para diputados fijando para ello exigencias que hacen nula esa eventual posibilidad: inscripción radical o exagerada de número de electores que respaldan la candidatura o la postulación; limitar esa participación, la de los electores, a quienes no forman parte de un partido político legalmente inscrito, etc.
La libre postulación no puede tener mayor condición que el libre acceso a la participación en la vida democrática. Se pueden tolerar o permitir regulaciones, desde luego, no vaya a ocurrir que hagan mayor número los "elegibles" que los propios electores; pero, insistimos, no pueden ponerse obstáculos o cortapisas a la concreta posibilidad de que los independientes puedan concurrir al juego democrático.
Entendemos que a los partidos políticos les preocupa la existencia o el surgimiento de líderes de aceptación popular, que de un momento a otro nacen como sembradores de ensueños y de ideales en los que el pueblo cree firmemente; que se enquistan en la conciencia ciudadana y popular como hombres creíbles y que son dignos de seguir merced a sus principios de vida; por sus ideas, metas, propuestas para el pueblo, programas de Estado, en fin.
Sin embargo, ese es uno e los grandes riesgos que tiene la democracia que se asienta en la organización partidista, dado que no es cierto que la opinión o el dictamen de qué es lo que tiene que hacer los pueblos para la toma de decisiones importantes o del curso o determinación del futuro de la Patria, pueda depender, de modo exclusivo o único, de la voz del presidente, cacique o dueño del partido político.
Por ello, los panameños y panameñas debemos dar comienzo al desarrollo de una positiva e inminente cultura del sentido de la independencia y apoyar a los hombres y mujeres que en este país, han venido predicando la verdadera independencia como concepto que entraña la idea liberalizante de la nación frente las pandemias y patologías que agotan el verdadero sentido de lo que es Pueblo y de lo que es Estado.
Los partidos políticos, quieran éstos admitirlo o no, atraviesan, en toda su historia, al menos en lo que a varias naciones de América Latina corresponde, una grave crisis de resquebrajamiento total de sus estructuras, de sus valores y de sus principios. Una de las cosas, primordialmente, que no han logrado explicar, justificar ni resolver es la siguiente: El constante fracaso de sus propósitos y las grandes mentiras en que se convierten sus promesas de verdad y de salvación del pueblo.
Por ello vienen, en pleno ascenso, hombres y mujeres aireados de un oxígeno que los revitaliza ante la conciencia popular como los que pueden hacer algo por la Patria; como los arquitectos no comprometidos con diseños y planos anquilosados y desfasados para la construcción de nuevos paradigmas democráticos; son hombres y mujeres, los nuevos líderes, que no han empeñado o hipotecado sus hojas de vida y tampoco son libros cerrados en los que puedan guardarse secretos que los comprometan una vez ejerzan el poder político.
abog27172010@hotmail.com
Una fosa o bóveda al tercer año que no pague se le exhuma y los restos del cadáver se mandan a un guarda restos y si al año no se recupera, se envía a fosa común.
El pago de la tasa de mantenimiento se cobra desde 1992 y la morosidad en los ciudadanos más alta no pasa de B/.300.
Una fosa en los cementerios municipales de la ciudad de Panamá cuesta B/. 48 y se deben pagar B/. 10 anuales después de tres años. En una bóveda se paga B/.135 y después de cuatro años se paga B/. 30 anuales.
En el cementerio de Juan Díaz una cripta cuesta B/.175 y no se paga nada más, pero esos servicios están suspendidos.
La mayoría de los entierros en el distrito de Panamá son de personas de San Miguelito, eso ha copado el reciente cementerio de Utivé.
Por su parte, el alcalde Héctor Valdés Carrasquilla, señaló que la documentación de solicitud de la adjudicación del primer cementerio municipal del distrito está en manos de una Comisión Interinstitucional.
Entre los integrantes están el ministro de Economía Héctor Alexander y el contralor Carlos Vallarino.
"Solamente falta la firma de adjudicación por parte de la comisión", dijo.
Según el alcalde, prácticamente faltan algunos trámites de orden administrativo, inclusive en los terrenos se han hecho remociones de tierra.
El presidente de la República, Martín Torrijos, les asignó una partida de B/.277 mil para la primera fase del camposanto.
"Ya nosotros empezamos a hacer los movimientos de tierra y, si nos preguntan, ya se puede enterrar", aseguró.
Carrasquilla fue claro al señalar que lo que no quiere es hacerlo hasta tanto no estén los accesos, los portales de entrada, entre otros detalles.
La primera fase establece 500 fosas y 250 criptas, las que según el Municipio de San Miguelito, se irán incrementando.
En 1998 se logró un globo de terreno en concesión por 20 años en el área revertida.
En Amador hay muchos difuntos de San Miguelito.
Aunque, cabe destacar, que pueden existir organizaciones políticas que sin que ostenten un nombre de partido político, en el fondo, son verdaderos colectivos políticos: ellas debaten, deliberan, participan haciendo alianzas o brindando apoyo a los que están formalmente constituidos, piden o negocian espacios, puestos de participación en el ejercicio del poder político, etc.
Es claro que un líder, por sí solo o por cuenta propia, de modo individual o independiente, no hace o crea un partido político. Puede tener cientos o miles de seguidores, gregarios, dispersos, quienes creen en él, en sus discursos, en sus principios de vida; en fin, pero nunca podrá dar cuenta ni se le podrá exigir que la rinda en cuanto a la existencia formal de una organización o partido político.
No obstante, para ello, el líder o dirigente, que se legitima y califica como "independiente" tiene, desde la perspectiva constitucional y política, todo el derecho de exigir que se le vigencien o activen los derechos políticos: elegir y ser elegido, el derecho al sufragio, primordialmente; a participar en el consenso o disenso democrático, etc.
Por tales razones, en nuestro país, los líderes independientes demandan de la institucionalidad democrática del Estado panameño la verificación, generación y propiciamiento de las condiciones efectivas que permitan el libre juego de las ideas de que es, de modo concreto, la vida en democracia. Esa participación, básicamente referida a la participación electoral en su vertiente de "ser elegido", no puede ser limitada o coartada sobre el argumento de que "hay que fijar las condiciones" en que puede darse la libre postulación alcaldicia o para diputados fijando para ello exigencias que hacen nula esa eventual posibilidad: inscripción radical o exagerada de número de electores que respaldan la candidatura o la postulación; limitar esa participación, la de los electores, a quienes no forman parte de un partido político legalmente inscrito, etc.
La libre postulación no puede tener mayor condición que el libre acceso a la participación en la vida democrática. Se pueden tolerar o permitir regulaciones, desde luego, no vaya a ocurrir que hagan mayor número los "elegibles" que los propios electores; pero, insistimos, no pueden ponerse obstáculos o cortapisas a la concreta posibilidad de que los independientes puedan concurrir al juego democrático.
Entendemos que a los partidos políticos les preocupa la existencia o el surgimiento de líderes de aceptación popular, que de un momento a otro nacen como sembradores de ensueños y de ideales en los que el pueblo cree firmemente; que se enquistan en la conciencia ciudadana y popular como hombres creíbles y que son dignos de seguir merced a sus principios de vida; por sus ideas, metas, propuestas para el pueblo, programas de Estado, en fin.
Sin embargo, ese es uno e los grandes riesgos que tiene la democracia que se asienta en la organización partidista, dado que no es cierto que la opinión o el dictamen de qué es lo que tiene que hacer los pueblos para la toma de decisiones importantes o del curso o determinación del futuro de la Patria, pueda depender, de modo exclusivo o único, de la voz del presidente, cacique o dueño del partido político.
Por ello, los panameños y panameñas debemos dar comienzo al desarrollo de una positiva e inminente cultura del sentido de la independencia y apoyar a los hombres y mujeres que en este país, han venido predicando la verdadera independencia como concepto que entraña la idea liberalizante de la nación frente las pandemias y patologías que agotan el verdadero sentido de lo que es Pueblo y de lo que es Estado.
Los partidos políticos, quieran éstos admitirlo o no, atraviesan, en toda su historia, al menos en lo que a varias naciones de América Latina corresponde, una grave crisis de resquebrajamiento total de sus estructuras, de sus valores y de sus principios. Una de las cosas, primordialmente, que no han logrado explicar, justificar ni resolver es la siguiente: El constante fracaso de sus propósitos y las grandes mentiras en que se convierten sus promesas de verdad y de salvación del pueblo.
Por ello vienen, en pleno ascenso, hombres y mujeres aireados de un oxígeno que los revitaliza ante la conciencia popular como los que pueden hacer algo por la Patria; como los arquitectos no comprometidos con diseños y planos anquilosados y desfasados para la construcción de nuevos paradigmas democráticos; son hombres y mujeres, los nuevos líderes, que no han empeñado o hipotecado sus hojas de vida y tampoco son libros cerrados en los que puedan guardarse secretos que los comprometan una vez ejerzan el poder político.
abog27172010@hotmail.com
Una fosa o bóveda al tercer año que no pague se le exhuma y los restos del cadáver se mandan a un guarda restos y si al año no se recupera, se envía a fosa común.
El pago de la tasa de mantenimiento se cobra desde 1992 y la morosidad en los ciudadanos más alta no pasa de B/.300.
Una fosa en los cementerios municipales de la ciudad de Panamá cuesta B/. 48 y se deben pagar B/. 10 anuales después de tres años. En una bóveda se paga B/.135 y después de cuatro años se paga B/. 30 anuales.
En el cementerio de Juan Díaz una cripta cuesta B/.175 y no se paga nada más, pero esos servicios están suspendidos.
La mayoría de los entierros en el distrito de Panamá son de personas de San Miguelito, eso ha copado el reciente cementerio de Utivé.
Por su parte, el alcalde Héctor Valdés Carrasquilla, señaló que la documentación de solicitud de la adjudicación del primer cementerio municipal del distrito está en manos de una Comisión Interinstitucional.
Entre los integrantes están el ministro de Economía Héctor Alexander y el contralor Carlos Vallarino.
"Solamente falta la firma de adjudicación por parte de la comisión", dijo.
Según el alcalde, prácticamente faltan algunos trámites de orden administrativo, inclusive en los terrenos se han hecho remociones de tierra.
El presidente de la República, Martín Torrijos, les asignó una partida de B/.277 mil para la primera fase del camposanto.
"Ya nosotros empezamos a hacer los movimientos de tierra y, si nos preguntan, ya se puede enterrar", aseguró.
Carrasquilla fue claro al señalar que lo que no quiere es hacerlo hasta tanto no estén los accesos, los portales de entrada, entre otros detalles.
La primera fase establece 500 fosas y 250 criptas, las que según el Municipio de San Miguelito, se irán incrementando.
En 1998 se logró un globo de terreno en concesión por 20 años en el área revertida.
En Amador hay muchos difuntos de San Miguelito.