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VIH o SIDA: Un compromiso contra la estigmatización


Se asegura que los primeros casos de VIH se diagnosticaron en junio de 1981, al publicarse el caso de un paciente homosexual que contrajo un tipo de neumonía que sólo era probable en pacientes con las defensas bajas. Aquel año se le bautizó con el nombre de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida y empezó a ocupar las preocupaciones de la comunidad médica, perpleja por ese hallazgo nada feliz que causa los desvelos de los investigadores por encontrar una cura que no llega todavía.

Hoy en día, el SIDA ha transformado dramáticamente nuestras conductas sociales al cobrar dimensiones de pandemia global a lo largo de estos años. Se estima, según ONUSIDA, que 33 millones de personas conviven con el VIH en todo el mundo y que más de 25 millones de personas han fallecido a causa de esta infección.

Aunque esta enfermedad se inició en la comunidad homosexual, ya no reconoce preferencias sexuales, ni condiciones de género o de edad. Sin embargo, noticias recientes traen señales tranquilizadoras: la epidemia parece haberse estabilizado y, en algunos países, ha empezado a disminuir. Esto es consecuencia directa de los avances en la prevención y en el tratamiento con medicamentos que ahora llegan a regiones de escasos recursos.

En Panamá se han registrado, de acuerdo con el Ministerio de Salud, unos 9,201 casos de SIDA. Sin embargo, se presume que unas 15000 personas desconocen ser portadoras del VIH. Significativamente, el último informe de ONUSIDA estima que esta cifra ronda las 20,000 personas afectadas directamente por el virus en nuestro país. De igual forma, a septiembre de este año esta enfermedad había reclamado la vida de 6,282 panameños y panameñas.

Desde el punto de vista humano, el SIDA ha provocado la estigmatización, la discriminación y el rechazo de las personas que lo padecen. De allí que se trate de una enfermedad que reclama nuestra atención desde el punto de vista de los derechos humanos, pues la estigmatización y la discriminación son enemigas que obstaculizan los esfuerzos para prevenir que aumente el número de infecciones por VIH y reducir su impacto en nuestro país.

En nuestro caso, estamos comprometidos en el desarrollo de planes y estrategias nacionales para combatir este flagelo, ya que consideramos que es indispensable que se cumplan con las obligaciones contenidas en los convenios sobre derechos humanos de los que somos parte como nación.

Eso nos permitirá contar con instrumentos eficaces para fomentar el acceso a la atención de salud de todas aquellas personas que, ya sea por desconocimiento, desconfianza o, simplemente, por temor a ser discriminadas o violentadas en su derecho a la privacidad o confidencialidad, no se atrevan a solicitar los servicios de salud que requieren; y ayudará, igualmente, a que aquéllas que ya se encuentran en tratamiento reciban los mismos con el rigor, el respeto y la justicia que merecen. Del mismo modo, contribuirá a preservar los derechos humanos en los ámbitos laboral y social de estas personas.

Este 1 de diciembre se conmemora el XX Día Mundial de la Lucha contra el SIDA. Su lema, "Detén el SIDA. Mantén la promesa", nos invita a reiterar nuestro compromiso con la prevención de esta pandemia y, sobre todo, a la erradicación de los virus sociales que se han asociado a ella: el estigma y la discriminación.

Esperamos que esta fecha especial sirva para renovar nuestros propósitos de mejorar, en la medida de lo posible, la calidad de vida de las personas que hoy padecen esta enfermedad y que sirva para que se les garantice una atención de salud de calidad y oportuna.

101 años de Panamá América

 
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