Villancicos
Característico de esta época navideña son un género de cánticos llamados villancicos y sobresalen o sobresalían los españoles cuyo arreglo musical es típico con una música delicada y tristona y con una lírica alusiva a los pasajes bíblicos del nacimiento del Salvador. También son conocidos los de música y arreglos ingleses. Están también los latinos universales como el Adeste fideles que invita a que estemos presentes al hecho central de la navidad, que es Jesús en su primera venida y no los muñecos de Disney World. Estar presentes no ausentes del verdadero significado y sentido de la Navidad hecho que el mismo Sumo Pontífice lamenta y por tanto exhorta a que le devolvamos el verdadero sentido a esta fecha.
La Navidad no es simplemente una fiesta para niños. La Navidad es una fiesta de hecho, de la Encarnación. Dios ha tomado la carne verdaderamente, Dios ha tomado la carne con todas sus consecuencias. La encarnación nos afecta a todos.
El niño que nace es el Salvador y no es a niños a quienes los ángeles dicen; les traemos una gran noticia, que la ciudad de Belén les ha nacido a ustedes un Salvador (Cfr. Lucas 2; 10-11). Convertir la Navidad en una fiesta puramente infantil es volver a convertir al cristianismo en algo fundamentalmente sentimental, en una religión para mujeres y niños. Digo esto sin el más mínimo desprecio hacia la mujer o el niño; digo que así lo ha visto el machismo religioso.
La Navidad tampoco es una fiesta para pobres, por lo menos en el sentido de que los pobres no necesitan que se les haga justicia en diciembre. Los pobres no necesitan comer sólo en diciembre, no sólo necesitan vestirse en diciembre, los hijos de los pobres no quieren jugar solo en diciembre. Los ángeles cantan Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor "pero mientras no haya justicia, y no basta que la haya en diciembre, puede ser que Dios tenga gloria en el cielo, pero no habrá paz para los hombres por mucho que Dios lo ame"... Los que cerraban en Belén la puerta a María y José creían que le cerraban la puerta a un hombre pobre y a una mujer pobre y de hecho se la cerraban a Dios. Eso es el sentido comprometedor de la encarnación cada vez que le cerramos, no solo en diciembre, la puerta a un hombre y a una mujer pobre se la cerramos a Dios y así reclama el juez en el juicio que sí es definitivo: porque tuve hambre y no me diste de comer, fui forastero y no me hospedaste. (Mt. 25: 32-46)
La Navidad es una fiesta para todos, porque la redención es para todos. A los pobres, por ejemplo, la justicia debe llegarles no sólo en Navidad sino todo el año. Ojalá cada uno de los casi tres millones de panameños podamos escuchar, una vez más, que nos ha nacido a nosotros, un Salvador. Que hay salvación y liberación para cada uno de nosotros. Feliz Navidad, en justicia y libertad.