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Violaciones actuales a los derechos humanos en Panamá desde su Zona del Canal (I)


Hay una historia conocida de oídas y poco documentada sobre los tratos que recibieron los panameños, quienes no eran zonians (habitantes de la zona del canal), lo cual era cónsono con las décadas de discriminación por el color de la piel, que hizo que hubiese un "gold roll" y un "silver roll", iniciado no como muchos piensan con el canal, sino desde la época del ferrocarril transístmico que viene del siglo XIX, cuando a unos trabajadores se les pagaba con monedas de plata y a otros, la clase privilegiada, con monedas de oro.

Aún cuando lo anterior es interesante, lo presente en la llamada Autoridad del Canal de Panamá (ACP) es vergonzoso, porque nos han creado discriminación contra el obrero canalero actual del siglo XXI solo que algo más sofisticada.

En el área del Canal usted no puede enfermarse, no importa por el motivo que sea porque corre el riesgo inmediato que le apliquen disposiciones relacionadas con falta de habilidad para desempeñar su puesto de trabajo y quedará cesante, acompañado de las mentiras de que lo van a reubicar prontamente.

En 1964 se pensó que los idealistas institutores serían los últimos mártires de la Zona del Canal, pero ahora los trabajadores temporales de la ACP pierden la vida porque no quieren tomarse una incapacidad médica y la Autoridad no se hace responsable ni de su política discriminativa, ni de la crueldad de sus supervisores.

En contraste con el párrafo anterior, habría tanto que escribir sobre cómo la élite de la ACP se sabe aumentar el salario para ellos, en base a su sistema piramidal de 25 escalones a los cuales solo ellos puedan escalar; porque el resto de los trabajadores no se lo permite por un llamado "Reglamento de Administración de Personal", que parece a nadie escandalizar. En materia de autoritarismo es bueno que el jefe se aumente el salario como quiera, pero es malo que el subalterno aspire a subir su nivel, mucho menos que proteste.

La Ley Orgánica de la ACP creó un órgano mediador entre los problemas obrero-patronales, llamado Junta de Relaciones Laborales (JRL) y hoy en día esa junta está tan fuera de control que intervino el Sindicato del Canal, el más grande de Panamá después del SUNTRACS, y lo hizo para meter las manos en el bolsillo de las cuotas sindicales. En Panamá nos damos el lujo de ser quizá el único país de Latinoamérica donde se inhabilita a toda una junta directiva sindical, porque así se le ocurrió a cinco personas que no tienen vergüenza en avergonzar a los panameños con su actitud.

Existen por lo menos dos convenios de la OIT que prohíbe la persecución sindical (el 87 y el 98), pero dicen que hay una mano que mueve la cuna y que utiliza tontos útiles para tomar el látigo en contra de los sindicatos en este país.

101 años de Panamá América

 
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