Violaciones carnales
De acuerdo a un informe de estadísticas del Departamento de Investigaciones Criminales de la Policía Técnica Judicial, en 1997 se reportaron 400 violaciones carnales. Pero lo más espeluznante de las estadísticas divulgadas es que un importante número de víctimas han sido niños entre cinco y ocho años. Las autoridades deben perseguir, arrestar y enjuiciar sin clemencia a los responsables de perpetrar estos despiadados crímenes. La comunidad por su parte debe tomar conciencia de esta gravísima situación y asumir su responsabilidad de reportar este tipo de incidentes.
Aunque se ha reportado que en el 60% de los casos ya se tiene apresada a la persona sospechosa de haber cometido la violación, se debe tener presente que la cifra revelada tiene que ser tan sólo parte del total de las violaciones carnales que ocurren, ya que típicamente este tipo de delitos no se reportan porque la víctima prefiere evitar tener que revivir en sus declaraciones una y otra vez tan desagradable experiencia.
Por esta razón, las autoridades no deben asumir un rol pasivo y sentarse en sus despachos a esperar que las personas afectadas presenten la correspondiente denuncia. Las mismas deben instituir equipos especializados en este tipo de crimen y brindar programas de educación, apoyo y prevención a la comunidad. Tienen que sumar a los hospitales y centros de salud, de suerte que las personas que acudan en demanda de los servicios médicos por este tipo de acto criminal, reciban especial atención e información sobre los diferentes mecanismos legales a su disposición.
En el caso de violación de niños, en los cuales la situación es quizás más preocupante, ya que éstos no tienen la capacidad para comunicar y a veces discernir lo que les ha ocurrido, las autoridades deben sumar a la comunidad en su esfuerzo preventivo. Sin este tipo de cooperación los abusos continuarán y a la vuelta de una generación tendremos adultos que han crecido con la pesada carga de haber sido abusados física y emocionalmente.
Aunque se ha reportado que en el 60% de los casos ya se tiene apresada a la persona sospechosa de haber cometido la violación, se debe tener presente que la cifra revelada tiene que ser tan sólo parte del total de las violaciones carnales que ocurren, ya que típicamente este tipo de delitos no se reportan porque la víctima prefiere evitar tener que revivir en sus declaraciones una y otra vez tan desagradable experiencia.
Por esta razón, las autoridades no deben asumir un rol pasivo y sentarse en sus despachos a esperar que las personas afectadas presenten la correspondiente denuncia. Las mismas deben instituir equipos especializados en este tipo de crimen y brindar programas de educación, apoyo y prevención a la comunidad. Tienen que sumar a los hospitales y centros de salud, de suerte que las personas que acudan en demanda de los servicios médicos por este tipo de acto criminal, reciban especial atención e información sobre los diferentes mecanismos legales a su disposición.
En el caso de violación de niños, en los cuales la situación es quizás más preocupante, ya que éstos no tienen la capacidad para comunicar y a veces discernir lo que les ha ocurrido, las autoridades deben sumar a la comunidad en su esfuerzo preventivo. Sin este tipo de cooperación los abusos continuarán y a la vuelta de una generación tendremos adultos que han crecido con la pesada carga de haber sido abusados física y emocionalmente.