Violencia no es por la casualidad
La violencia que se sigue desatando en el país, no es producto de la casualidad. Su génesis no es difícil de encontrar. Estamos claros que esta clase de terrorismo llena de luto y rencor a gran parte de la población.
En el ambiente de joven adolescente es donde mayor fuerza nos encontramos con hechos delictivos, tales como asesinatos bien planeados y ejecutados fríamente. En tal sentido, debemos estar conscientes de la existencia de factores endógenos que cooperan en el hecho de que en nuestros jóvenes se dé el espectáculo de tantas y tantas formas de delitos: robos, hurtos, violaciones carnales, asesinatos, entre otros. Porque, ¿qué se le ofrece a nuestra juventud? ¿Qué esperanzas les espera para un futuro próximo o lejano? ¿Qué buenos ejemplos les dan los políticos y funcionarios, encumbrados con sus constantes actos de corrupción?
Poco o nada se les ofrece sobre oportunidades laborables y de estudio organizado y de calidad. Se les presenta un panorama nada prometedor, sin esperanzas ni posibilidades para una vida mejor. Y a menos que se piense que esas tendencias delictivas sean genéticas, entonces todo esfuerzo por arreglar las cosas sería un real fracaso, y eso es puro fatalismo.
Y el problema de la seguridad no reside tanto en colocar en cada esquina de las calles y avenidas más policías armados dando empujones, palo y plomo a los obreros, transeúntes y estudiantes por sus protestas, sino en cambiar los métodos de convivencia entre los asociados de nuestra comunidad. ¿Por qué, por ejemplo, en sociedades mucho más complejas que la panameña, el índice de criminalidad y violencia es muchísimo menor, digamos en Islandia, Finlandia, Suecia? Más policías y más medidas de seguridad son factores que convidan a desafiarlas, y nada se logra y obtiene con ello.
Es necesaria la existencia de una distribución equitativa de nuestras riquezas; la corrupción tiene que parar; hay que buscar soluciones rápidas a los problemas de educación, salud, vivienda, alimentación, y gobernar con un auténtico sentido de responsabilidad.