Violencia versus Seguridad ciudadana
Nuestro país ha sido sacudido por una ola creciente de hechos delictivos con características de horrendos y violentos. En el caso de los delitos de homicidio se ha hecho cotidiano la saña con la cual el victimario ejecuta a su víctima. Esta realidad hace necesario que nuestras autoridades asuman su rol como garantes de la vida y honra de quienes vivimos en este país.
De acuerdos a estudios realizados, se ha logrado concluir que la fuente de esta vorágine de violencia esta íntimamente relacionada con actividades del narcotráfico que en nuestro nación se ha convertido en el modus vivendi de las pandillas por medio de tres actividades que son: el tráfico de narcóticos, tumbe de drogas y el lavado de activos un delito en donde participan el delincuente de cuello blanco.
Si analizamos esta reflexión podemos concluir que es una responsabilidad colectiva hacerle frente a este problema, por lo que en primer lugar debemos de despolitizar el tema y mirarlo como un problema de Estado, no verlo así ha sido nuestro mayor error y por ello, no hemos podido hacer frente a este problema que esta carcomiendo los cimientos de la sociedad panameña.
Debemos partir de la base que si conocemos el origen de la ola delictiva que azota a la nación panameña podemos elaborar políticas criminales encaminadas inicialmente a la prevención sin dejar de lado la certeza del castigo para quienes decidan violar las leyes
Como forma de reducir los índices delictivos y estableciendo las políticas criminales adecuadas, señalaría que fueran a largo plazo, sostenibles en el tiempo y cuantificables sus objetivos. Estas políticas deben ser integrales, abarcando desde el fortalecimiento de los valores en los hogares, en los barrios, las escuelas, fomentando las actividades deportivas, culturales y sociales. También es indispensable brindar mayores oportunidades a los jóvenes para que puedan salir adelante y romper el círculo de la pobreza. Estas medidas de desarrollo social deben ir aparejadas a un fortalecimiento y la profesionalización de los estamentos de Seguridad tanto en conocimiento como en la aplicación de tecnologías para prevenir el delito y reprimir al delincuente.
Somos del criterio que esta iniciativa debe buscar unificar todos los esfuerzos que se realizan de manera individual, lo que dificulta una efectiva acción contra la criminalidad organizada y común.
A mi juicio quien dirija estas políticas de Estado deberá depender directamente del Órgano Ejecutivo de manera que todos los objetivos planteados puedan ser alcanzados y que permitan se pueda producir un punto de relevo para poder garantizar el seguimiento de la Política Criminal del Estado panameño.
Es necesario que ante este tipo de iniciativa se incorporen representantes de la comunidad civil, la Iglesia, Clubes Cívicos, Instituciones Estatales organismos no gubernamentales relacionados al tema y ciudadanos independientes que quieran aportar su granito de arena para lograr una solución a este problema.
Antes de concluir, quiero manifestar que Panamá cuenta con múltiples estudios sobre el tema de la criminalidad y numerosos profesionales de todas las ramas que pueden aportar y echar a rodar esta rueda de cambio. Por ello, no se hace necesario el gasto en contratación de supuestos expertos extranjeros que nos vienen a decir como hacerlo y la realidad siempre me ha demostrado que primero no conocen ni la realidad, ni la idiosincrasia panameña y al final terminan preguntándonos lo que supuestamente deben saber para luego decirnos lo que sabemos y sobre todo cuánto le debemos.