Violencia y crimen transnacional
Por supuesto que es preocupante, desagradable y repugnante que cada día aparezcan cadáveres en cualquier paraje de las marginales citadinas. Las estadísticas oficiales revelan, sin embargo, que muchas de esas víctimas son extranjeros vinculados al oscuro mundo del narcotráfico.
Colombianos y mexicanos parecen haber escogido a Panamá como escenario para llevar adelante sus guerras de mercado, sin que las autoridades hayan podido evitar tal abuso. Es un secreto a voces que hoy por hoy las drogas constituyen una de las mercancías más codiciadas y propiciadoras de acciones violentas como las que transcurren en la frontera de México con Estados Unidos.
La práctica proyecta dos consecuencias peligrosas: Que, en efecto, el narcotráfico llegue a la conclusión de que Panamá es un sitio ideal para sus fechorías; y que comiencen a sentar estructuras organizativas con elementos locales. Hay quienes piensan que el país ya se halla en esa fase, por lo que desmontar tal criterio es un reto de hoy.
Panamá no puede permitir que sus ciudades, costas o fronteras sean usadas por una economía subterránea que atenta contra la estructura de la sociedad.