Violencia y política Un latazo que nadie aplaude
El latazo que un ciudadano lanzó a la Ing. Balbina Herrera, candidata presidencial del oficialismo, y cuyo escenario resultó ser la tarima de los carnavales en la ciudad de Penonomé, el lunes de carnaval, no ha merecido el aplauso de nadie. La grotesca y grosera actitud de quien lanzó tal objeto, más bien ha recibido el repudio generalizado de la población, incluyendo el del candidato de la coalición opositora, Ricardo Martinelli, quien, no hay dudas, reprueba el inaudito lanzamiento.
Pero en la misma dimensión, muchos panameños nos preguntamos, ¿qué gana un candidato presidencial entre un público alterado por bebidas alcohólicas y el desenfreno del momento, cuando precisamente la mentalidad de esa concurrencia está en un mundo diferente al del proselitismo político? Igual ocurre en nuestros coliseos deportivos cuando los políticos se hacen acreedores a los abucheos, porque el deporte une a la población en ese estadio, que dista de la promesa, del camaleónico ejercitar de los políticos del patio que, sin embargo, se meten donde no deben.
La personalidad de un estadista, o de quien aspire a serlo, debe estar al margen de actividades sin fines partidistas; debe crecer al nivel de la alta investidura y responsabilidad que su perfil demanda, pero jamás ??"es nuestra opinión??"en la hora y lugar que a otros corresponde. Mucho menos cuando hay ausencia total de seguridad personal, o cuando no se tiene la habilidad de un dirigente de la talla del ex presidente George Bush, que esquivó zapatazos en una conferencia de prensa fuera de su país.
Debe ser que los tiempos han cambiado radicalmente, pero una mirada retrospectiva no hace visible a un Arnulfo Arias ni a un Roberto F. Chiari, en unos culecos. Allí nadie está por candidato alguno; eso lo sabían estos extraordinarios nacionalistas y populares dirigentes.
Reiteramos nuestro rechazo a todo acto de violencia en la campaña electoral, pero también nuestro llamado a los dirigentes políticos para que asuman el rol que les corresponde. ¡Que se ubiquen!