Virtualidad en la educación superior
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han irrumpido aceleradamente en todos los sectores de nuestra sociedad, por ello, los centros de educación superior deben acoger con interés, planificación e innovación las acciones formativas destinadas a que sus egresados sean los futuros profesionales que logren obtener las mejores competencias para desempeñar cada uno de los puestos de trabajo en el sector productivo, por lo cual sus empleados, procesos y procedimientos deben ser óptimos.
Este reto será posible en la medida que las empresas e industrias en sus líneas de producción logren insertar egresados universitarios que cumplan con los perfiles de dichos puestos y puedan desempeñar las mejores tareas que lleven a la optimización de la producción y solución de problemas en cada comunidad de nuestro querido Panamá.
Según el IESALC 2006 (Informe sobre la Educación Superior en América Latina y el Caribe): “los sistemas de educación superior se están reconfigurando y las IES están repensando su papel ante la dinámica de cambio mundial, caracterizada por la masificación, la regulación y la internacionalización de la educación y la transformación del “aprendizaje de la cultura” en la “cultura del aprendizaje”, que se produce por la presión que hace la sociedad hacia las instituciones de educación superior, a las cuales le está solicitando permanentemente, profesionales formados con los conocimientos, habilidades, destrezas y valores que se requieren para responder a las tareas producto del uso y manejo eficiente de las tecnologías de la información y comunicación en la adquisición de un aprendizaje reflexivo, creativo, analítico, colaborativo, pertinente y práctico que produzca las mejores soluciones a las problemáticas y proyectos a que se enfrenta el profesional en cada área de su especialización.
Encontramos que el rol del participante ya no es pasivo y de un mero receptor de información, sino un participante activo y colaborativo, autónomo y guía en la búsqueda del verdadero aprendizaje que lo lleve a la resolución de sus problemas como agente de cambio en el medio social en que interactúa.
Esta nueva pedagogía del aprendizaje basada en las TIC depende del contenido que se produce mediante ese intercambio de experiencias y aplicaciones innovadoras, que hacen el aprendizaje necesario para lograr competencias requeridas en el hacer, ser y saber con miras a la resolución de los problemas, planteado con la metodología participativa y colaborativa necesaria en el diario vivir y como profesional efectivo en su área de acción.
No podemos dejar a un lado la eliminación de las grandes limitantes del encuentro del acto didáctico mediante la aparición de las TIC. Nos referimos al espacio y al tiempo, ya que las tecnologías han hecho de estos elementos secundarios su participación efectiva. Pero esta eliminación está casada con la incorporación de metodologías basadas en las TIC, que lleven al alumno a un aprendizaje eficaz en el desempeño de cualquier función dentro de un determinado puesto de trabajo.
Para que se pueda comprobar el efecto de todo el andamiaje antes señalado, debemos llevar a la práctica un sistema de evaluación en el que se compruebe que los problemas y las limitantes en una determinada tarea y función laboral fueron subsanados con la mejor solución dentro de las alternativas tecnológicas de apoyo que existen en el mercado, mejorando el desarrollo sostenible de su entorno sociolaboral.
En el acto didáctico, la virtualidad ha producido grandes cambios entre los cuales podemos mencionar: Propicia cambios culturales significativos en la educación superior; crea la llamada “cultura informática”, como la modificación de los conceptos básicos de tiempo y espacio; construye las “realidades virtuales”, lo que plantea nuevos desafíos para la educación superior; propicia nuevos escenarios; asigna funciones de facilitador y mediador al docente universitario; produce entre el facilitador y el participante una comunicación permanente.
La virtualidad en la educación superior no es una necesidad ya, es una exigencia, pues el producto emergente que procede de los institutos y universidades es el que debe reducir esa gran brecha de la pobreza, la baja producción agrícola, respetar la ecología, el poder hacer con planificación, alcanzar una escolarización completa, reducir la delincuencia y mejorar la seguridad pública, el trabajar con eficiencia respetando la materia prima y dándole la configuración adecuada al hombre para que logre un desarrollo sostenible con calidad de vida en todos sus aspectos. Si logramos esta meta, podemos señalar que la tecnología aplicada a la educación ha cumplido su titánica tarea.