Visita papal
El papa Benedicto XVI inició una semana de visitas a Jordania, Israel y Palestina, donde pronunciará discursos, visitará los lugares más sagrados de su fe y también de los judíos y del Islam, y dialogará con los mandatarios de esos tres países, con autoridades religiosas musulmanas e israelitas, así como con patriarcas de otras iglesias orientales.
La misión reconciliadora del Papa no es fácil. Muchos judíos le cuestionan por haber militado en las juventudes nazis (cosa que él dice era obligatoria), por haber eliminado la excomunión al obispo Williamson, quien negó el holocausto, y por querer acelerar la santificación de Pío XII a quienes le critican por su pasividad ante Mussolini y Hitler.
El enajenó a millones de musulmanes cuando pronunció una cita que culpaba a Mahoma de engendrar violencia. Luego pidió disculpas y viajó a Turquía. Sin embargo, hay islamistas radicales que quisieran boicotear su viaje.
Los cristianos, quienes han pasado del 8% al 2% de la población de Tierra Santa, quisieran que el Papa adopte una actitud más firme en defensa de los palestinos y contra la construcción del muro que escinde la Franja Occidental.