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Vísperas


Entre tantas cosas que tratamos de celebrar en estos días, pues curiosamente las graduaciones son impostergables, a ellas se les adicionan bautizos, matrimonios, aniversarios, despedidas, el asunto es que todo el mundo quiere aprovechar el tiempo para ver qué celebramos.
Sin embargo, entre el bullicio hay que alertar a la gente, y decirles: "miren se está celebrando la Navidad, el Nacimiento de Nuestro Salvador y Redentor, un aniversario más", de hecho aún cuando el cálculo sea corregible, podríamos decir que estamos celebrando el milésimo nongentésimo nonogésimo nono aniversario del nacimiento de Jesús de Nazaret.
Los que lo niegan y los que lo afirman, los que no creen y los que creen lo celebran. Hay alguien que dice que se le ablanda el corazón en este periodo del año. Innegable es que algo pasa. Será el mismo organismo humano después de doce meses de trajín que sus sistemas circadianos se disparan. Se dan muchas modalidades. En muchos grupos andan con sus amigos secretos para efectos de regalos y se dan reuniones de solidaridad, fraternidad, convivios amenos de compañeros de trabajo algunos de los cuales terminan bien, otros no terminan sino que comienzan indefinida e irresponsablemente como si todo no hubiera otra fiesta más.
Podemos limitaremos a mantener y cumplir con una rutinaria tradición o tratar de apropiarnos la misma experiencia de búsqueda que vivieron los pastores de Belén. "Vayamos a Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado".
Tal vez no sea suficiente limitarse a la fiesta habitual. Esta Navidad estamos nuevamente invitados a ir a toda prisa a intentar adentrarnos en la oscuridad de aquella gruta donde el Señor se manifiesta y atrevernos allí a "encontrar".
En medio de las más variadas ofertas de Navidad, sorprendidos por la abundancia del "hipermercado" en que se han convertido estos días, también es deseable poder oír otra oferta más radical: una propuesta más arriesgada y perdurable. Todos somos urgidos a descubrir que en Belén Dios habla al hombre y le hace una propuesta más radical, definitiva, permanente, estable y atrevida. "Ven" Esta puede ser la buena noticia de la Navidad, ¿Te atreverás a asomarte a la gruta de Belén?. Si lo haces puedes tener, vivir y desear una Feliz Navidad.
Navidad, y por tanto, el Cristianismo es Dios con Nosotros. Dios pasa a nuestro lado para abrir un camino de salvación en medio de nuestro extravío. Con su vida y su muerte libre y obediente, Jesús transforma el monumento de la culpa en monumento del amor.
La encarnación es el mayor abajamiento de Dios y la suprema promoción del hombre. La historia de Jesús es así el lugar concreto donde encontramos revelada la esencia de Dios y realizada la vocación humana.
Un hijo se nos ha dado, Jesús es Hijo, Dios saliendo así para que nosotros tengamos parte en él, para que seamos hijos en el Hijo. En él, en Jesús, tenemos acceso al conocimiento y a la vida misma de Dios. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en El. (la De Juan 4,16). Conocer ese amor de Dios en Jesús y creer en El, viviendo de El y para El, esa es la fibra última de la existencia cristiana. La grandeza de saber recibir. A fuerza de críticos podemos perder el sentido del regalo y sería fatal. Apreciemos ese gran regalo, Cristo. Feliz Navidad en ese Cristo a todos los amigos lectores.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América