default

Vísperas del final


Hablábamos de cansancio y de eso no hay duda. Cada día que pasa nos acercamos al final de una larga contienda electoral en donde han sucedido cosas buenas, se ha creado un interés, se han hecho ofertas de quintas papeletas, pactos éticos y de otro tipo; se han expresado opiniones encontradas e incluso, se han menospreciado mutuamente; se han hecho debates y sobre todo encuestas y propuestas; se ha discutido, sobre todo, la participación de las autoridades en política invocando que eso se ha hecho siempre así, y otros que consideran que se están usando recursos del Estado que deben estar destinados para cubrir otras necesidades. Se ha hablado de campaña sucia y queda en el aire a ver qué se entiende por sucia, cuando eso es lo que hacemos normalmente, sacar los trapos.
Sin demeritar el valor de las encuestas de carne y hueso, y las científicas con sus márgenes de error ora con resultados a favor de uno o de otro, sin restarle importancia al valor de los debates, quedamos indecisos y expectantes a ver qué pueda suceder. Y es que no nos podemos olvidar de lo que sucedió en Madrid, que creo quedará como un hito en las historias de las elecciones, en donde todos daban por ganador a un partido y un hecho como el 11 de marzo cambió el resultado, desencadenando otros planteamientos electorales. No es que estemos deseando que eso suceda en Panamá, sino que nadie sabe qué factor imprevisto pueda suceder influyendo en un cambio de decisiones electorales.
Estoy de acuerdo con la intelectual que afirmó que en Panamá no existe la democracia. Para la democracia, sin querer exagerar, se necesita educación y creo que sin ella es imposible vivir en democracia. Se habla de la independencia de los poderes del Estado como indicador de una democracia, pero cuando eso no sucede o al menos se muestra inquietud por las injerencias claras de un poder en el otro, entonces la democracia no existe. Todos recordamos lo que sucedía en la dictadura fuera con cariño o sin cariño. Todo dependía del dictador y de la rosca que le rodeaba y sus intereses. El interés personal era el de la patria.
La gran pregunta que se hace uno y que le hace a los candidatos políticos es, ¿cuál es su interés por aspirar a esos puestos? ¿Trabajar por el bien común? ¿Trabajar por aliviar alguno de los muchos problemas sociales? Una cosa es proponer, como otra el cómo y con quién y con qué.
No será democracia si el fin de aspirar a puestos de elección es enriquecerse a base de los fondos comunes del país y que las necesidades sigan empeorándose. Respecto al Legislativo, salvando a algunos legisladores que han tratado de hacerlo a carta cabal, duele ver que son minoría y que la mayoría se ha ausentado obligando a la directiva a tomar la decisión de suspender las sesiones y tratar de reponer después de éstas, a ver si podrán, el tiempo perdido compensándolo. No sé si lo harán los que no salgan reelegidos.
Si esto no cambia y no se ve el modo de hacerlo, porque sólo unas nuevas reglas del juego constitucional podrían ayudar. Pero a su vez, trae otras objeciones, ¿quiénes legalmente harían esos cambios? Pues, la misma gente y quedamos en lo mismo. Es como darle las llaves al ladrón.
Ojalá y es un imposible, pudieran elegirse las personas sin tantas promesas y menos con esas autopromociones de virtudes presentándose como los grandes honestos, honrados, trabajadores, transparentes, hombres de familia, impolutos cuando en muchos casos caemos en el cinismo que los que menos podrían auto alabarse, son los que ignoran su propia situación y se presentan como lo máximo. "Dime de lo que presumes y te diré lo que te falta". Eso no es democracia ni camino hacia ella.
Nuestra democracia debe arrancar en el cambio real de cada panameño. El que tiene, que justifique lo que tiene y cómo lo ha adquirido y que tenga un límite a sus ambiciones por acumular más y ver cómo comienza a repartir y compartir. El que no tiene que no siga esperando en que le van a arreglar sus problemas y que luche por la justicia con seriedad con el trabajo y la seriedad en lo que trabaja y no haciéndose el vivo. Ojalá en estas elecciones gane el que más contribuya a que al menos parte de lo que decimos se comience a realizar. En Latinoamérica, las encuestas del PNUD nos están dando la alarma cuando indican que altos porcentajes preferirían dictaduras que les resolvieran sus problemas a la democracia que queda en lo que ya sabemos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América