Viva en el amor
El tema de un Mensaje al Corazón en el día de hoy, es vivir en el amor. El amor es una realidad concreta para vivir y poder encontrar la felicidad. Dios nos manda a vivir en el amor. Veamos algunos puntos vitales e importantes acerca del amor. En primer lugar, algunos científicos han dudado del poder del amor y no creen que influya sobre la conducta y la personalidad humana, y por lo tanto, no puede influir en el curso de la humanidad, ni en los acontecimientos históricos. Consideran que el amor es algo más poético que real. Pero, Dios mismo es amor y su palabra nos enseña que quien vive en el amor, vive en paz y felicidad; quien no lo hace así, no verá el reino de Dios.
La palabra Amor se ha utilizado incorrectamente. Ha sido definida por filósofos, poetas y científicos de diferentes maneras sin llegar a una definición precisa y comprensible. Lo cierto es que es algo grande y profundo. Es una entrega total; algo hermoso en donde el objeto del amor es algo profundo que llega a lo más hondo de quien siente amor. Nace de uno y se proyecta hacia afuera, hacia la causa del amor, buscando su bienestar y felicidad. No se compra ni se vende, ni se puede forzar a nadie a dar amor. Es voluntario. El que ama puede darse a una sola, o a varias personas o causas, pero siempre en forma libre. No puede ser apresado y retenido en contra de la voluntad de nadie.
El amor puede ser hacia Dios, hacia una persona o hacia una causa directa. Nace de lo más profundo del ser. El que ama demuestra mucha confianza. El amor es un acto de fe. El que ama todo lo da sin esperar nada a cambio. El que pide garantías a cambio de su amor, no ama de verdad. La clave para el amor puro es darse por entero confiando en los demás. Dentro de esa confianza plena también debe haber cierta prudencia, o sea el corazón con una mente lúcida.
Amemos sin esperar recompensas y confiando en que al amar estamos dando beneficios a los demás. Esto no es fácil de encontrar en la vida real, ya que desde pequeños nos enseñan a esperar recompensas por lo que hacemos. Ame aunque no tenga la certeza de ser correspondido. Ame entregándose sin esperar nada, sabiendo que ello produce alegría y felicidad y que al amar nos sentimos realizados. Amar a los demás nos beneficia y nos hace ser mejores.
El que ama, debe ser paciente y sin condiciones. El amor es una fiesta, un banquete que se ofrece a los demás para que se sirvan de ese amor que les ofrecemos. Hay que tener mucha paciencia porque todas las personas no reaccionan al mismo ritmo. El amor se deja sentir en cada uno de manera diferente. Cada persona responde individualmente al amor y qué hermoso es ver cuan variadas son las respuestas al amor. Cada ser humano tiene su propia respuesta. Lo importante es sentir que se está dando amor y lo que varía son las diversas expresiones de él.
Pídale al Señor que lo haga crecer y vivir en el amor, y recuerde con Dios se puede, porque ¡Con Dios usted es...invencible!.
La palabra Amor se ha utilizado incorrectamente. Ha sido definida por filósofos, poetas y científicos de diferentes maneras sin llegar a una definición precisa y comprensible. Lo cierto es que es algo grande y profundo. Es una entrega total; algo hermoso en donde el objeto del amor es algo profundo que llega a lo más hondo de quien siente amor. Nace de uno y se proyecta hacia afuera, hacia la causa del amor, buscando su bienestar y felicidad. No se compra ni se vende, ni se puede forzar a nadie a dar amor. Es voluntario. El que ama puede darse a una sola, o a varias personas o causas, pero siempre en forma libre. No puede ser apresado y retenido en contra de la voluntad de nadie.
El amor puede ser hacia Dios, hacia una persona o hacia una causa directa. Nace de lo más profundo del ser. El que ama demuestra mucha confianza. El amor es un acto de fe. El que ama todo lo da sin esperar nada a cambio. El que pide garantías a cambio de su amor, no ama de verdad. La clave para el amor puro es darse por entero confiando en los demás. Dentro de esa confianza plena también debe haber cierta prudencia, o sea el corazón con una mente lúcida.
Amemos sin esperar recompensas y confiando en que al amar estamos dando beneficios a los demás. Esto no es fácil de encontrar en la vida real, ya que desde pequeños nos enseñan a esperar recompensas por lo que hacemos. Ame aunque no tenga la certeza de ser correspondido. Ame entregándose sin esperar nada, sabiendo que ello produce alegría y felicidad y que al amar nos sentimos realizados. Amar a los demás nos beneficia y nos hace ser mejores.
El que ama, debe ser paciente y sin condiciones. El amor es una fiesta, un banquete que se ofrece a los demás para que se sirvan de ese amor que les ofrecemos. Hay que tener mucha paciencia porque todas las personas no reaccionan al mismo ritmo. El amor se deja sentir en cada uno de manera diferente. Cada persona responde individualmente al amor y qué hermoso es ver cuan variadas son las respuestas al amor. Cada ser humano tiene su propia respuesta. Lo importante es sentir que se está dando amor y lo que varía son las diversas expresiones de él.
Pídale al Señor que lo haga crecer y vivir en el amor, y recuerde con Dios se puede, porque ¡Con Dios usted es...invencible!.