default

Vivan las autonomías


“Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.” Estas son las primeras palabras del Manifiesto de Córdoba en 1918. Hoy, una sencilla placa empotrada en una pared de la universidad de esa ciudad argentina, recuerda la declaración del primer congreso nacional de estudiantes que echó las bases de la reforma universitaria, de organización de las universidades latinoamericanas, de la reforma universitaria que garantizó la autonomía, la participación de todos sus estamentos en el gobierno universitario, la orientación autónoma de la enseñanza y la dirección de la labor científica nacional.
Autonomía tiene su origen etimológico de las palabras griegas auto, que significa “mismo”, y nomos, que significa “norma (legal)”; así, la autonomía se refiere a arreglos político-legales que conceden a una entidad pública dentro de un Estado el derecho a actuar independientemente de la influencia directa del poder político central o nacional. En general, el concepto de autonomía incluye los poderes de administración y de legislación. También extiende a los poderes de jurisdicción, con otras palabras, a las competencias para resolver los conflictos legales por instituciones propias. (René Kuppe)
La reforma universitaria se convirtió en la esencia y sentido de las universidades latinoamericanas a través del co-gobierno, que reproduce en el ámbito universitario el gobierno democrático que se aspira para la sociedad en general. Así, los organismos deliberativos y ejecutivos de la Universidad han evolucionan hasta representar a la pluralidad de sus miembros. Se busca crear una comunidad de iguales que se gobierne a sí misma, a través de la autonomía del gobierno universitario que es garantía de autonomía frente al Estado.
La Universidad debe responder a la situación social económica, política y cultural del país, ligando la autonomía a la producción, creación y difusión del saber, que sirva al desarrollo, a la participación, la equidad y la democracia. Por ello, el proceso de investigación, enseñanza y aprendizaje universitario no debe aislarse de la realidad circundante ubicada en una torre de marfil; debe, por el contrario, ser conciencia crítica, aporte lúcido, capacidad orientadora para mejorar la realidad social.
La autonomía universitaria se relaciona con la producción del saber y su fundamentación; la autonomía del gobierno universitario constituye a la universidad en una unidad capaz de darse sus propias políticas; la autonomía “como realización histórica, inscrita en el discurso, no desde un universal dado sino, por el contrario, establecida como concepto desde el campo de luchas históricas concretas. La autonomía de las prácticas universitarias en tanto prácticas comunitarias específicas.”
No estamos de acuerdo con la violencia como método de protesta o de control social, y lo hemos afirmado innumerables veces; pero las recientes declaraciones del Procurador y de altos personeros del gobierno son nefastas, pues abren la posibilidad no sólo de reprimir brutalmente a las manifestaciones estudiantiles, sino de injerir en la vida universitaria, afectando su autonomía. En la práctica se ha violentado ya la autonomía de la CSS a través de la separación de su director sin respetar el debido proceso y sin proporcionarle los elementos fundamentales para su defensa; y ahora se agregan las amenazas contra los universitarios, sumando así a más personas y entidades tanto en las actividades de defensa del carácter autónomo, público y solidario de la seguridad social, como del carácter público y autónomo de la Universidad de Panamá.
Por otro lado, se propagan las cacerías de brujas, tildando al descontento ciudadano como comunista e incluso perredé, sin entender que es expresión del derecho genuino a disentir y es producto del evidente desgaste de la gestión gubernamental. Irrespetar la autonomía universitaria es como echar más leña al fuego, en lugar de asumir la sensatez y la autocrítica, que es lo que el pueblo espera del gobierno. La defensa de la autonomía es la religión que une a los universitarios. Vivan las autonomías sean universitarias, de seguridad social, comarcales o municipales.
Lo afirma el Manifiesto de Córdoba: “Las almas de los jóvenes deben ser movidas por fuerzas espirituales. Los gastados resortes de la autoridad que emana de la fuerza no se avienen con lo que reclaman el sentimiento y el concepto moderno de las universidades. El chasquido del látigo sólo puede rubricar el silencio de los inconscientes o de los cobardes. La única actitud silenciosa, que cabe en un instituto de ciencia es la del que escucha una verdad o la del que experimenta para crearla o comprobarla”
(raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América