default

Viviendas para los pobres


Hoy quiero ocuparme de un tema de interés político. Lo que ha logrado traerme nuevamente a la arena política es el proyecto de ley presentado por el Ejecutivo y que se refiere a la "transferencia" de las tierras estatales "ociosas" a los empresarios, contratistas y constructores, para que éstos edifiquen vivienda "para los pobres".
De esta manera el Ejecutivo piensa "disminuir el costo de construcción y urbanización". El entrecomillado son los eufemismos engañosos que se utilizan en el proyecto para hacernos creer en la esencia cristiana del proyecto.
Desapruebo las descalificaciones hechas a priori, pero para entender estos proyectos lo mejor es buscar la génesis para ver si las intenciones son objetivas y bien diseñadas o si por el contrario tienen alguna otra intención. Pero cuando me enteré que este proyecto, que es de la misma mente que lustros atrás, "para ayudar a los pobres" determinó que quienes más ganan dinero en Panamá deberían pagar menos impuestos, me puse en guardia.
Después de analizar el proyecto llegué a la conclusión de que el mismo no disminuye el costo de la construcción y la urbanización y no ayuda a los pobres y, por lo tanto, es engañoso.
El proyecto es engañoso porque no va a disminuir para nada los costos de construcción y urbanización, lo que sí puede y debe rebajar son los precios de ventas de las nuevas viviendas. Pero todos sabemos que a través de imprevistos y addendas los precios finales se pueden variar.
El proyecto es engañoso porque no es para ayudar a los pobres porque ellos están incluidos en los sectores económicos que tienen un ingreso familiar menor de B/300.00, por lo tanto no pueden pagar una vivienda. Esta es la causa de una realidad como son las invasiones de terrenos y las barriadas marginadas. Decirnos a los panameños que vamos a regarle, perdón a "transferirle" la tierra a los empresarios para que ellos con apoyo financiero de los bancos privados construyan para los pobres, es como tomarnos el pelo.
Hay un sector del déficit habitacional que sí tiene ingreso superior a los B/300.00 y que lo obtienen a través de las actividades informales. Pero por ser informales ellos tampoco se van a beneficiar con este proyecto.
La empresa privada tiene su función y ya se logró crearle los mecanismos para que se adentrara en la aventura de construir para las clases media baja. Esto lo logramos con PROFINCO, o Programa de Financiamiento Conjunto, donde el Estado aporta la Tierra (ociosa) y el constructor con su financiamiento edifica sobre ella, al final el dueño de la nueva casa le paga a cada parte, Estado y constructor. Esto sí es transparente. Se me dirá que el programa es engorroso para los financiamientos, estamos de acuerdo, pero entonces hay que mejorarlo.
También se me dirá que el costo de tierra es oneroso, estamos de acuerdo, entonces vamos a regalarle la tierra al nuevo dueño de la casa en forma de subsidio directo, esto es más transparente. Ya está demostrado que la figura del intermediario en los subsidios no es lo más transparente.
Durante nuestra gestión se logró interesar a la empresa privada en la construcción de la vivienda popular para la clase económica baja y media baja. Hoy día hay grandes inversiones realizadas en este sector. Introducir una nueva ley con el sentido planteado es, además, cambiar las reglas y fomentar la competencia desleal ya que los empresarios que sean beneficiados, además de recibir la tierra regalada, no van a pagar ningún tipo de tasa e impuestos.
Ese 63% de familias panameñas del déficit habitacional, sin capacidad de pago, sólo puede ser atendida a través del subsidio directo. Las soluciones para este sector es responsabilidad del Estado y esto no es paternalismo, es necesidad social.
Los subsidios directos a la persona que los requiere, sobre todo en nuestro interior, además de ser más transparente tiene la particularidad de estimular las economías regionales con la compra de cemento, bloques, arena, clavos, promover la empleomanía del acarreo, la construcción, etc. Todo esto se pierde cuando llevan técnicas citadinas modernas que quizás ahorran tiempo, pero prolongan el hambre.
¿Qué hacer con los terrenos "ociosos"?, Si no hay creatividad, entonces señores, es más transparente que los vendan en licitación pública y, si es necesario, llegar hasta el remate. Los fondos que se obtengan de esta forma dedíquenlos a nuevos subsidios o refuercen los programas de subsidios directo ya existentes y en segundo lugar atrévanse a crear nuevos y novedosos sistemas de subsidio directo, pero no nos tomen el pelo. Mañana nos va salir otro genio y nos dirá que porque hay hambre vamos a regalarle la tierra de los Asentamientos y otras tierras estatales a los productores y a los distribuidores de alimentos para salvar a los pobres. ¡¡Por favor!!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América