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Voluntad política


En este invierno tenemos alarmante conocimiento de la muerte de niños por afecciones de salud, que no se superaron especialmente por desnutrición, en Ñurum, Comarca Ngöbe Buglé. Oficialmente se reconocen 17, aunque pueden haber sido más de 40. El hecho es doloroso, pero no nuevo. En otras épocas se han dado epidemias de enfermedades infantiles como la tosferina y la alfombrilla.

El tratamiento del problema, reducido a viajes de helicópteros para recoger enfermos, no es la respuesta adecuada. Este drama de indígenas que corren con niños enfermos cargados en los brazos, o en hamacas, cruzando ríos para arribar al Hospital San Francisco Javier en Cañazas, para luego ser trasladados al Hospital Chicho Fábrega en Santiago, debe ser solucionado cuanto antes por el Gobierno, que tiene una planilla de 160 mil funcionarios. El plan de acción ha de ser inmediato y a largo plazo.

A mi juicio, el MOP, a finales de año, podría abrir caminos para uso de vehículos, y así conectar la región con el centro urbano más próximo, en Cañazas. Otros ministerios pueden aportar: Nombrando personal permanente, y abastecer de medicamentos los centros de Salud de la región (MINSA). Ayudar a un cambio en la dieta de estos hermanos, que dependen sólo de tubérculos (MIDA). Cambio de los míseros ranchos de pisos de tierra. E impulsar la construcción de estufas Lorena, que evitan el humo de los tradicionales fogones de leña, causa de afecciones pulmonares y muerte (MIVI). Diálogo con los empleadores de indígenas que se desplazan para las cosechas de café, porque soportan precarias condiciones de estadía (MINITRAB). Ajustar el calendario escolar para esa región (MEDUCA).

101 años de Panamá América

 
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