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Voluntariado y analfabetismo


Alfabetizar es una proeza que esta generación se ha planteado cumplir al 2009.
EL PROYECTO DE voluntariado que promueve el Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Desarrollo Social, busca erradicar el analfabetismo en Panamá. Esto, debido a que existen 185 mil panameños y panameñas que no saben leer y escribir. Esta cifra es escandalosa para un país como el nuestro. Buscar culpables, tal vez. Buscar soluciones, lo mejor. Esta generación tiene con este proyecto la oportunidad de entrar a la historia como aquella que hizo lo necesario para erradicar el analfabetismo.
Los iletrados de nuestro país necesitan de la solidaridad de cada una de las personas que hemos tenido la oportunidad de aprender a leer y a escribir, que nos ha permitido alcanzar títulos en diferentes niveles y desarrollar distintas habilidades. Analizando esta realidad, si para quienes hemos tenido la oportunidad de alcanzar altos niveles de estudio se nos dificulta hacer frente a los desafíos que nos ofrece la vida, imagínense cuán difícil lo es para alguien que no sabe ni siquiera escribir su nombre. Muchas veces, estas personas se sienten cohibidas, excluidas, incluso apenadas; mucho más cuando los marcamos doblemente, pues al no poder escribir les manchamos el dedo con tinta indeleble como requisito de firma.
Doblemente marcados. Estos/as 185 mil panameños/as, necesitan hoy de nosotros. Alfabetizarlos es una proeza que esta generación se ha planteado cumplir a enero de 2009, cuando la UNESCO declare a Panamá libre de analfabetismo, tal como lo hizo el hermano país de Cuba hace 40 años, pues desde los años ´60 no tiene iletrados/ as. Han diseñado un método para países como el nuestro donde ya ha sido probado, como es el caso de Venezuela que fue declarado país libre de analbetismo mediante su utilización. Si Cuba es solidario con nosotros como nación, mucho más debemos serlo nosotros como panameños (as) con 185 mil compatriotas iletrados/as, que se suman a los 600 millones que existen en el mundo.
El objetivo que nos hemos propuesto es grande y no es fácil; sobre todo, cuando sabemos que vivimos dificultades y desafíos porque tenemos compromisos como individuos en el hogar, en el trabajo en los estudios, con nuestros familiares y amigos. Importantes también son los compromisos con nosotros, que diariamente nos enfrentamos a los retos para el crecimiento y la sobrevivencia personal.
No es fácil para una persona invertir dos horas diarias, cinco días a la semana durante 7 semanas. No es fácil, capacitarse durante 10 días. Esto representa un gran sacrificio para los voluntarios. Sin embargo, creemos que existe la voluntad y que ese sacrificio, al final del camino, habrá valido la pena, puesto que en el sacrificio que se hace es donde está la grandeza de este proyecto, ya que no hay un plan grande ni valioso que no requiera esos niveles de sacrificio que reconocemos como necesario para participar de una causa solidaria que cambiará el rumbo de este país, y que será el inicio de la construcción de una sociedad comprometida con el desarrollo, en donde los principales protagonistas son los hombres y las mujeres voluntarios.
Cuando en enero del 2009 se declare a Panamá libre de analfabetismo, sentiremos la enorme satisfacción de haber aportado a la solución de uno de los graves problemas que afectan a nuestro país: pobreza y inequidad. El Estado panameño, a través del Gobierno Nacional, aporta los recursos para este proyecto; sin embargo, se necesita lo más importante: voluntarios. Unos cinco mil de ellos en el 2007, y 10 mil en el 2008.
Ser parte de este proyecto también genera beneficios. Primero, se forma parte de un grupo de entre 15 mil a 20 mil panameños(as) que entró a la historia mediante el logro de semejante proeza. Segundo, como individuos nos capacitemos en diversos temas. Tercero, se generarían incentivos, que dependen del apoyo de las entidades públicas y privadas.
Invitamos a todos los panameños a que inviertan un pequeño tiempo de sus vidas y participen del proyecto como voluntarios. El país, los 185 mil iletrados/as y la historia estarán enormemente agradecidos.
(*) Egresado del Programa Agentes de Cambio, Quinta generación, que promueve la Fundación Friederich Edbert.
Cada institución tiene detectado sus puntos críticos o propensos a inundaciones.
Para el Departamento de Aguas Servidas del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), en el distrito capital existen al menos unos cinco puntos críticos donde frecuentemente ocurre el desbordamiento de aguas servidas.
Félix Armando Quiroz, ingeniero del Departamento de Aguas Servidas del IDAAN, manifestó que estos lugares son Chanis, Marbella, Juan Díaz, Ciudad Radial y Pedregal.
Explica que allí es necesario intervenir al menos cada dos semanas para limpiar las tuberías y prevenir que las aguas servidas salgan a flote.
En los lugares que no son considerados críticos se interviene cada mes y medio.
Quiroz señaló que las cuadrillas actúan muchas veces cuando se reciben los reportes de las personas al desbordarse las aguas servidas.
Pero, es evidente que no hay participación de la comunidad. En Chanis, por ejemplo, el agua no fluye correctamente por la obstrucción que provocan los desechos acumulados y las grasas de las tuberías que tapan las alcantarillas.
Personal de mantenimiento retiraba la basura.

101 años de Panamá América

 
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