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Votando por buenos legisladores con la Estrella Verde


El desprestigio de la Asamblea proviene primero del comportamiento de muchos legisladores: ausentismo, debates superficiales, intercambio de votos por prebendas del Ejecutivo o de empresas privadas, insultos y riñas, privilegios que pocos rehusan, inmunidad convertida en impunidad, etc. Es injusto desconocer, sin embargo, que los hay buenos y excelentes legisladores, y me siento orgulloso que entre otros se encuentren Teresita Y. de Arias, mi esposa, y Rubén Arosemena Valdés, el presidente de mi partido. Pero la condena se ha generalizado por un sentido crítico exacerbado y hasta obsesivo, o por un interés envidioso no en reformar la Asamblea, sino en sustituirse a los actuales legisladores.
No se puede eximir de culpa al mismo electorado y a la opinión pública. Según encuestas la población espera de los legisladores no buenas leyes y fiscalización del Ejecutivo, sino "ayuda para la comunidad", lo que en la mayoría de casos se contrae a un "salve para mí", base del clientelismo.
En el año 2000, el Partido Popular y el PRD firmaron el Pacto META. Se propusieron adecentar la Asamblea gracias a la total transparencia de los procedimientos administrativos y financieros, a una agenda legislativa social, a una reducción millonaria del presupuesto legislativo y a la igualdad entre todos los legisladores en partidas y nombramientos circuitales. Este esfuerzo se realizó bajo los presidentes de la Asamblea del 2000 al 2002, Laurentino Cortizo y Rubén Arosemena .
La Presidenta no quiso, sin embargo, respetar la autonomía de una mayoría legislativa opositora, que no fue obstruccionista. Para lograr el nombramiento a la Corte Suprema de Justicia de personas cuyo credencial era pertenecer a su círculo íntimo, quienes le darían el control de la Corte, recurrió a todas las malas artes de la política tradicional (incluso, fue acusada de soborno). Así obtuvo el voto de tres legisladores perredistas. Ello le permitió pervertir la Corte politizándola y al mismo tiempo que se eligiera una directiva de la Asamblea, subordinada a ella, la cual deshizo las reformas que ya se habían introducido. La Presidenta ha dejado los Órganos del Estado en condición de postración moral.
Las elecciones ofrecen la posibilidad de un cambio de rumbo para lo mejor. En mi artículo "Votando por Martín para Presidente con la Estrella Verde" expliqué por qué pienso votar por Martín Torrijos: la alianza PRD-PP representa un comienzo de reconciliación política de fondo, que le dará a su candidato acceso a las dos corrientes en las cuales se ha dividido el país durante los últimos 35 años y hará que predomine la preocupación por el futuro de nuestro país. Martín podrá entonces dedicarse en las mejores condiciones al creciente desarrollo humano sostenible dentro de una democracia incluyente.
Cabe además preguntarnos qué composición de la Asamblea es la que más conviene en estas circunstancias. La primera posibilidad es que el PRD por sí sólo obtuviera la mayoría legislativa. Pienso que no conviene por dos razones: la concentración de los poderes Ejecutivo y Legislativo en un solo partido haría recaer sobre dicho colectivo político únicamente toda la responsabilidad por las transcendentales decisiones que el país necesita tomar, si del todo posible, por consenso, tales por ejemplo la fórmula para salvar el Seguro Social, la ampliación del Canal, la negociación de un acuerdo de libre comercio de todo nuestro continente (ALCA). Semejante concentración no favorece las posibilidades de participación y consenso que propugna Martín Torrijos como claves de una nueva cultura política en su programa de gobierno.
Otra posibilidad sería que ningún partido obtenga la mayoría y que se requiera el acuerdo de múltiples partidos para forjar una mayoría. Esta posibilidad también es inconveniente: cualquiera de los partidos necesarios podría ejercer un chantaje sobre el Gobierno y el resto de la mayoría. También se sabe por experiencia que el Partido Arnulfista en oposición ha sido reacio a acuerdos legislativos nacionales, prefiriendo limitarse a la simple crítica negativa. Los acuerdos en estas circunstancias resultarían muy difíciles, lentos y costosos.
Queda una tercera posibilidad, que el PRD y el PP juntos tengan mayoría, lo que lo estimularía a mantenerse unidos y a resolver cualquiera discrepancia que pudieran tener. Nuestro candidato ha demostrado un verdadero espíritu de unidad al pedir en varias reuniones públicas el voto legislativo por los candidatos de la alianza.
Y si la Alianza Patria Nueva obtuviera una estrecha mayoría, se vería impulsada a practicar el arte del diálogo y la negociación con aquellos de los otros partidos que siguiendo la lógica de la democracia asuman el papel de oposición constructiva. Esta tercera posibilidad es la más sana para la democracia y especialmente para el país en su esfuerzo por encaminarse hacia una democracia incluyente con creciente desarrollo humano sostenible.
En conciencia recomiendo a todo el que quiera que Martín gobierne y gobierne bien, que vote por él, escogiendo una de las dos papeletas con su retrato en la boleta para escoger Presidente. Y luego, sabiendo que buena parte de los perredistas tendrá tendencia a votar por legisladores perredistas, les recomiendo a los populares, los independientes y los de otros partidos que hayan decidido votar con Martín, que voten por los legisladores de la Estrella Verde, escogiendo la papeleta que dice "Partido Popular".
Si se quiere votar "en plancha", es decir por todos los candidatos de la Estella Verde en un circuito, se debe colocar el gancho en la casilla con el no. 2. Si se quiere votar selectivamente, es decir por uno o varios de los candidatos pero no por todos, se debe colocar el gancho en la cajilla frente al nombre del candidato o candidatos favorecidos.
Una bancada legislativa significativa de la Estrella Verde, dándole más equilibrio a la Alianza, aumentaría la gobernabilidad y la estabilidad del gobierno de Martín Torrijos.
(ariyan@sinfo.net)

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