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Votaré Sí porque confío en la ACP


1.- La ciudadanía se enfila hacia las urnas el próximo 22 de octubre. Es otra gran marcha hacia la liberación de nuestros recursos naturales que hoy sufren las limitaciones o estrecheces de las esclusas, embudo angosto que hoy no nos permiten servir a plenitud la creciente demanda de la carga generada por el mundo globalizado, con crecimientos sostenidos admirables de producción no sólo en los conocidos centros industriales de EE.UU. la Unión Europea, Japón y el milagro de China Popular y la India, sino también en nuestra América Latina (México, Brasil y Argentina). Esas fábricas y talleres necesitan de energía que envían los países petroleros en supertanqueros, y de más bodegas o porta-contenedores, muchos de los cuales quisieran que las esclusas fueran acordeones que se ensancharan a requerimiento; pero no es así. Sus medidas construidas en concreto se han erigido en obstáculos para potenciar nuestra capacidad de servir a la marina mercante mundial.
2.- Cuando escucho a algunas voces que se alzan contra el proyecto que presentó la ACP al Organo Ejecutivo y que éste presentó a la Asamblea, la cual, a su vez, convirtió en ley 28 de 2006, estatuto que nos convoca al referéndum para que aprobemos (Sí) o improbemos (No) el proyecto de ampliación del canal de Panamá, se esgrimen argumentos que apuntan hacia justificar la desconfianza en el manejo del proyecto por la ACP o por el uso de las utilidades o productos netos de la operación del Canal, después de la construcción del Tercer Juego de Esclusas o adición de un nuevo Carril a los dos existentes.
3.- Cuando medito sobre esa injustificada desconfianza de ciertos panameños, traigo a mi memoria una anécdota que leí, según la cual un sacerdote observaba con admiración la tranquilidad de que hacía gala un niño que estaba sólo, sin acompañante, en el mismo vagón de un tren. El ministro se le acercó al niño y, después de ganarse su confianza, le preguntó por qué estaba tan tranquilo a pesar de su edad y soledad. La respuesta no se hizo esperar: "porque el conductor del tren es mi papá". Y en la presente coyuntura que vive Panamá, yo expreso que mi voto en el referendo será Sí, porque la ACP es la que manejará el proyecto de ampliación y yo deposito mi confianza en su organización, en su junta directiva y en sus empleados que, a partir del 31 de diciembre de 1999, han concluido diversos proyectos por más de mil millones de dólares para la modernización del Canal y todas esas obras las han terminado en menos tiempo y con menos costos que los presupuestados. Esto se llama eficiencia, capacidad administrativa.
4.- Desde el año 2000, la ACP ha trabajado con honradez y eficiencia y, como producto de esas disciplinas, el Fisco ha recibido B/. 1, 882, 237, 000.00 hasta el primer trimestre de 2006 (Martes Financiero, 6 de junio/2006, P. 20) y la economía panameña ha recibido el beneficio de miles de millones que son las entradas totales que la ACP ha facturado durante el período 2000 - 2005 a los navieros y que han derramado sobre la economía panameña en salarios, compras locales, reservas en bancos y pagos al Fisco. Lo estimulante y que nos debe llenar de orgullo es que, no ha habido ningún escándalo o acto de corrupción. La Contraloría ha auditado las cuentas de la ACP y las ha aprobado. Esto se llama honradez y productividad. No hay razón para la desconfianza. En cuanto a los futuros excedentes o utilidades netas del Canal, la Contraloría tiene los mecanismos para certificar la transparencia y la sanidad en su manejo por los próximos gobernantes. Y si lo hacen mal, que se les castigue; pero no es justo que por un delito que no se ha cometido aún, se castigue a las presentes y futuras generaciones poniendo con un frenazo No obstáculos a la modernización de nuestro Canal. Esta tarea de perseguir delincuentes no es competencia de la ACP. Esa no es tarea de la ACP.
5.- Al examinar los juicios sobre la propuesta de ampliación de la ACP que hacen reconocidos bancos locales e internacionales, debo manifestar mi hinchado orgullo, porque ese magno proyecto ha sido concebido y estructurado por panameños, y los banqueros y economistas extranjeros que lo aplauden son una pléyade, todos con sobresalientes credenciales. Por ejemplo, el señor Minoru Shimada, del Mitsubishi UFJ Financial Group, el mayor banco del mundo por el volumen de activos, declaró hace pocos días en su visita al Presidente Torrijos: "Por las dimensiones del proyecto es necesario que Panamá obtenga financiamiento de varios bancos; y nosotros estamos en disposición de colaborar. (La Prensa, 5 de sept. 2005, pág. 29-A). En adición, debo remarcar que diversos banqueros han expresado que participarán en el financiamiento de la obra. No he escuchado a ningún banquero que le tire piedras al proyecto. Lo que fluye de las opiniones de banqueros y economistas extranjeros significa que el proyecto de ampliación es el fruto de un sesudo planeamiento.
6.- Desde el 31 de diciembre de 1999, Panamá recuperó su derecho soberano a modernizar el Canal. Nuestra lucha generacional nos dio el derecho a decidir cómo optimizar los recursos que Dios puso en nuestras manos para servir de bisagra o compuerta entre dos océanos por la estrechez o configuración ístmica de nuestro lar y por la abundancia de agua. Depende de nuestra inteligencia aprovechar la coyuntura de la firme y creciente demanda del mundo marítimo para modernizar nuestro Canal y adelantarnos así a otros proyectos de nuestros competidores como Nicaragua, México, Honduras y Guatemala. El destino o futuro está en nuestras manos. Aprovechémoslo; no lo dejemos escapar. La decisión por el Sí está bien documentada, explorada, explicada y apoyada por la comunidad internacional, que es la que va a pagar, en forma exclusiva, la modernización de nuestro Canal. Mi voto es Sí.
7.- El próximo 22 de octubre, casi dos millones de panameños, en mi opinión, votarán mayoritariamente poniendo un sello de aprobación, ¡Sí! al proyecto de ampliación puesto que: a) Lo que demanda nuestro pueblo son fuentes de empleo. La obra generará, directamente más de 7, 500 oportunidades de trabajo; b) Los grandes navieros han aceptado públicamente pagar, cada año, un incremento de 3.5% en los peajes. Esto hace que el proyecto genere suficientes fondos para pagar los préstamos que se soliciten de, aproximadamente, mil quinientos millones de dólares; c) La Ley 28 de este año obliga a la ACP a dar anualmente al Tesoro Nacional no menos de lo que aportó en 2005 (Art. 2(3) ), o sea, B/. 548.800.000.00 (El Faro, 1-14, Sept. 2006, p. 12). d) En adición a la ya comprobada eficiencia y transparencia demostrada por la ACP, según la Ley 28 de 2006, la ACP debe informar, trimestralmente, a la Asamblea de Diputados el progreso de la obra, (Art, 4). e) El mejor argumento para asegurarnos de que el coste del ensanche será transparente y bien invertido es que la ACP será la que contratará todas las obras, y la ACP sabe cómo exigir cumplimiento a los contratistas. El proyecto estará en las manos eficientes y honradas de la ACP. No se trata de un salto sin paracaídas.
8.- Al emitir mi voto afirmativo ¡Sí! actuaré como el niño de la anécdota, premunido porque el proyecto del Tercer Juego de esclusas estará en manos de la ACP, y esas manos me inspiran justificada confianza.
(*) Co-Negociador de los Tratados Torrijos-Carter.

101 años de Panamá América

 
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