Votemos por Panamá
Dentro de una semana, el pueblo panameño tendrá la grave responsabilidad de escoger a los hombres y mujeres que han de dirigir a la nación desde las posiciones de presidente, legisladores, alcaldes y representantes. Será una tarea de gran trascendencia, porque se trata de elegir a aquellos ciudadanos sobre cuyos hombros, descansará el futuro de la patria y con profundo conocimiento de los problemas nacionales, demuestren su interés de contribuir al progreso y desarrollo de Panamá. Si no lo hacemos así y en cambio preferimos apoyar a los políticos de siempre, la patria seguirá caminando hacia al abismo.
Es esta la oportunidad cumbre para que los panameños pongan en manos de los mejores, el timón del Estado, de liberarse de aquellos políticos que han defraudado y oprimido, por mucho tiempo, las grandes mayorías de la república, anteponiendo las ambiciones personales y partidistas a los intereses sagrados de la nación. Esos políticos no deben volver y precisamente, el voto es para eliminarlos del gobierno que debe iniciarse el 1 de septiembre, a fin de que no continúen haciendo más daño al futuro de la nación.
El país requiere de hombres y mujeres que desde la Presidencia de la República, desde el seno de la Asamblea Legislativa, de las alcaldías y corregimientos, se propongan con responsabilidad y profunda fe en la democracia, libertad y justicia social, adecentar las instituciones gubernamentales para hacer de ellas verdaderos baluartes de honestidad, capacidad, responsabilidad y de trabajo constructivo y permanente, de hombres y mujeres que estén pensando en lo mucho que pueden ofrecer al progreso de la nación y no en las prebendas una vez alcance el triunfo.
El pueblo tiene una oportunidad más para dar un NO a los que siguen pensando en que a la patria no se le sirve, sino que se sirve de ella; a aquellos que, como legisladores, no han sabido estar a la altura de sus responsabilidades y sólo han utilizado su curul para acrecentar su poder económico y político. Esos no deben reelegirse porque son una vergüenza para Panamá; a aquellos que se oponen a que el país tenga una nueva constituyente para acabar, de una vez por todas, con los vicios y prácticas politiqueras que han llevado a la nación a su más deprimente quiebra moral en sus instituciones; a aquellos que no han tenido propuestas para reestructurar la Caja de Seguro Social a fin de que pueda ser una respuesta a las aspiraciones de las grandes mayorías nacionales.
Nosotros esperamos que el pueblo panameño sea muy reflexivo y cuidadoso al depositar su voto el domingo 2 de mayo; que con entusiasmo y pensando en Panamá, escoja a los mejores panameños para que gobiernen en el próximo periodo gubernamental (2005-2009). De ello dependerá la suerte de esta patria que será nueva, en la medida en que nos sacrifiquemos y luchemos por su progreso y engrandecimiento.
Es esta la oportunidad cumbre para que los panameños pongan en manos de los mejores, el timón del Estado, de liberarse de aquellos políticos que han defraudado y oprimido, por mucho tiempo, las grandes mayorías de la república, anteponiendo las ambiciones personales y partidistas a los intereses sagrados de la nación. Esos políticos no deben volver y precisamente, el voto es para eliminarlos del gobierno que debe iniciarse el 1 de septiembre, a fin de que no continúen haciendo más daño al futuro de la nación.
El país requiere de hombres y mujeres que desde la Presidencia de la República, desde el seno de la Asamblea Legislativa, de las alcaldías y corregimientos, se propongan con responsabilidad y profunda fe en la democracia, libertad y justicia social, adecentar las instituciones gubernamentales para hacer de ellas verdaderos baluartes de honestidad, capacidad, responsabilidad y de trabajo constructivo y permanente, de hombres y mujeres que estén pensando en lo mucho que pueden ofrecer al progreso de la nación y no en las prebendas una vez alcance el triunfo.
El pueblo tiene una oportunidad más para dar un NO a los que siguen pensando en que a la patria no se le sirve, sino que se sirve de ella; a aquellos que, como legisladores, no han sabido estar a la altura de sus responsabilidades y sólo han utilizado su curul para acrecentar su poder económico y político. Esos no deben reelegirse porque son una vergüenza para Panamá; a aquellos que se oponen a que el país tenga una nueva constituyente para acabar, de una vez por todas, con los vicios y prácticas politiqueras que han llevado a la nación a su más deprimente quiebra moral en sus instituciones; a aquellos que no han tenido propuestas para reestructurar la Caja de Seguro Social a fin de que pueda ser una respuesta a las aspiraciones de las grandes mayorías nacionales.
Nosotros esperamos que el pueblo panameño sea muy reflexivo y cuidadoso al depositar su voto el domingo 2 de mayo; que con entusiasmo y pensando en Panamá, escoja a los mejores panameños para que gobiernen en el próximo periodo gubernamental (2005-2009). De ello dependerá la suerte de esta patria que será nueva, en la medida en que nos sacrifiquemos y luchemos por su progreso y engrandecimiento.