Vulnerabilidad: América sin defensa antimisiles
Cinco años después que finalizó la Guerra Fría, un cohete metereológico noruego cruza por accidente el cielo de Rusia. Los sistemas defensivos rusos se activaron en el acto, creyendo que se trataba de un golpe atómico de los Estados Unidos. El presidente Boris Yeltsin es avisado del supuesto ataque. Un asesor militar le entrega un maletín con las claves de códigos de activación de los misiles balísticos, por si se llegaba a comprobar la agresión. Por suerte, nunca sucedió la escalada nuclear.
Este hecho obligó a los Estados Unidos a colocar una especie de "Escudo Defensivo Estratégico" sobre el Continente Americano. Desde 1980, Washington trató de implementar opciones lógicas para acabar la vulnerabilidad defensiva de los cielos estadounidenses, incluso el de Canadá y Europa. Obviamente, también esta acción unilateral americana era una violación a la integridad soberana de otras naciones, puesto que se creía la posibilidad de que un sistema protector antimisiles americano, le daría ventaja táctica a los militares del Pentágono, para lanzar a su vez, represalias con bombas nucleares a los rivales potenciales de su país, como Rusia o China.
El sábado 8 de julio, los norteamericanos probaron un dispositivo espacial experimental que detuviera a un misil, supuestamente enemigo. Un escenario de siete mil kilómetros fue prueba del proyecto militar, cuyo costo se aproxima a los 60 mil millones de dólares. En California, un cohete militar lanza el dispositivo interceptor, que se colocaría sobre el Océano Pacífico en espera de que otro misil, lanzado a la par del primero esta vez desde el atolón de Kwuajalein, para estrellarse con la cabeza nuclear de prueba. Como se sabe, el ejercicio falló, porque el aparato no detectó el misil que venía del Oriente.
Cuando en 1972 se firmaba el primer acuerdo que prohibía el emplazamiento de sistemas defensivos antibalísticos Tipo ABM entre Estados Unidos y Rusia, se creyó que se disiparía la opción de presionar el botón que lanzaría armas atómicas. Por lo contrario, se sabe que en secreto, tanto los rusos como los norteamericanos han trabajado arduamente para buscar armas especiales que detengan un posible ataque militar real o accidental. Ahora, otras naciones poseen la bomba atómica.
Corea del Norte tiene misiles capaces de llegar a la península de Alaska y Hawaii. Para el Japón y los mismos Estados Unidos, esto es una seria amenaza a sus intereses en el mundo. El año pasado, en el conflicto de Yammu Kachemira, se temió una escalada atómica entre musulmanes e hindúes, cuando los pakistaníes explotaron, en el Baluchistán, su primera bomba nuclear. El fanatismo nacionalista sobrellenó Islamabad, la capital de Pakistán, como si se tratase de una victoria de un juego deportivo, frente a la India.
La propuesta rusa de considerar un proyecto conjunto entre Moscú y Washington para un sistema defensivo antimisiles de países agresores, como Irak, Irán o Corea del Norte, es una alternativa viable que puede evitar discrepancias y errores fatales. Rusia tiene un conjunto de cinco mil cabezas atómicas. Pero han descuidado la reparación de sus equipos tácticos misilísticos. La cooperación americana y europea puede ayudar a mejorar las deficiencias técnicas rusas, incluso el evitar que científicos de ese país, se les ocurra viajar a naciones con ambiciones atómicas, deseosas de tener los servicios de ellos, para construir un arsenal nuclear.
Tanto derroche de dinero efectuado por Estados Unidos resultaría ilógico si nos ponemos a pensar que los terroristas y los enemigos de Washington ya no necesitarían lanzar armas de destrucción masiva desde tierras lejanas hacia América. Expertos militares creen que una "célula" de infiltrados en una lancha pequeña, puede entrar en aguas territoriales americanas y atacar Nueva York, Miami, Los Angeles o hasta la capital federal, sin ser detectados. Una lanzadera de mediana potencia puede impulsar la cabeza nuclear e impactar en una de esas ciudades, "antes que se persigne un ñato".
Este hecho obligó a los Estados Unidos a colocar una especie de "Escudo Defensivo Estratégico" sobre el Continente Americano. Desde 1980, Washington trató de implementar opciones lógicas para acabar la vulnerabilidad defensiva de los cielos estadounidenses, incluso el de Canadá y Europa. Obviamente, también esta acción unilateral americana era una violación a la integridad soberana de otras naciones, puesto que se creía la posibilidad de que un sistema protector antimisiles americano, le daría ventaja táctica a los militares del Pentágono, para lanzar a su vez, represalias con bombas nucleares a los rivales potenciales de su país, como Rusia o China.
El sábado 8 de julio, los norteamericanos probaron un dispositivo espacial experimental que detuviera a un misil, supuestamente enemigo. Un escenario de siete mil kilómetros fue prueba del proyecto militar, cuyo costo se aproxima a los 60 mil millones de dólares. En California, un cohete militar lanza el dispositivo interceptor, que se colocaría sobre el Océano Pacífico en espera de que otro misil, lanzado a la par del primero esta vez desde el atolón de Kwuajalein, para estrellarse con la cabeza nuclear de prueba. Como se sabe, el ejercicio falló, porque el aparato no detectó el misil que venía del Oriente.
Cuando en 1972 se firmaba el primer acuerdo que prohibía el emplazamiento de sistemas defensivos antibalísticos Tipo ABM entre Estados Unidos y Rusia, se creyó que se disiparía la opción de presionar el botón que lanzaría armas atómicas. Por lo contrario, se sabe que en secreto, tanto los rusos como los norteamericanos han trabajado arduamente para buscar armas especiales que detengan un posible ataque militar real o accidental. Ahora, otras naciones poseen la bomba atómica.
Corea del Norte tiene misiles capaces de llegar a la península de Alaska y Hawaii. Para el Japón y los mismos Estados Unidos, esto es una seria amenaza a sus intereses en el mundo. El año pasado, en el conflicto de Yammu Kachemira, se temió una escalada atómica entre musulmanes e hindúes, cuando los pakistaníes explotaron, en el Baluchistán, su primera bomba nuclear. El fanatismo nacionalista sobrellenó Islamabad, la capital de Pakistán, como si se tratase de una victoria de un juego deportivo, frente a la India.
La propuesta rusa de considerar un proyecto conjunto entre Moscú y Washington para un sistema defensivo antimisiles de países agresores, como Irak, Irán o Corea del Norte, es una alternativa viable que puede evitar discrepancias y errores fatales. Rusia tiene un conjunto de cinco mil cabezas atómicas. Pero han descuidado la reparación de sus equipos tácticos misilísticos. La cooperación americana y europea puede ayudar a mejorar las deficiencias técnicas rusas, incluso el evitar que científicos de ese país, se les ocurra viajar a naciones con ambiciones atómicas, deseosas de tener los servicios de ellos, para construir un arsenal nuclear.
Tanto derroche de dinero efectuado por Estados Unidos resultaría ilógico si nos ponemos a pensar que los terroristas y los enemigos de Washington ya no necesitarían lanzar armas de destrucción masiva desde tierras lejanas hacia América. Expertos militares creen que una "célula" de infiltrados en una lancha pequeña, puede entrar en aguas territoriales americanas y atacar Nueva York, Miami, Los Angeles o hasta la capital federal, sin ser detectados. Una lanzadera de mediana potencia puede impulsar la cabeza nuclear e impactar en una de esas ciudades, "antes que se persigne un ñato".