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¡Weeden presidente!


¿Qué hay detrás de tan enconada persecución del contralor Alvin Weeden contra el ex presidente Ernesto Pérez Balladares? Posiblemente el mero afán de cumplir con su deber. Vio que frente a sus narices pasaban millones por la concesión de un servicio de mantenimiento de boyas pagados a Ports Engineering y decidió investigar. Los voceros de la concesionaria han dicho que se les quiere quitar el negocio para dárselo a allegados al gobierno. Weeden alega que se paga por un servicio que no se presta y se ha lanzado sobre el ex mandatario y algunos allegados acusándolos de usar la empresa como mera fachada para enriquecerse ilícitamente. Ha recibido grueso fuego de vuelta pero, de nuevo, ¿qué hay detrás de todo esto?
El legislador Pedro Miguel González asegura que Weeden le enseñó el expediente contra Pérez Balladares y los suyos dos años antes y que, lo más probable es que esté haciendo uso de él para fines políticos. Vista como hipótesis, es válida, pero insuficiente. ¿Política a favor de quién? No es difícil responder. Las acusaciones golpean al PRD y a Martín Torrijos, en especial porque involucra a su jefe de campaña, su primo Hugo Torrijos. Y si golpea a Torrijos, favorece al gobierno y a su candidato, José Miguel Alemán que es su copartidario y también a Guillermo Endara y a Ricardo Martinelli, que están haciendo una campaña muy fuerte contra la corrupción.
Pero las encuestas apenas si se mueven a favor del candidato oficialista. El escándalo, pues, no representa mayor ayuda a su causa. Eso no debió ser sorpresa para un político de tanta experiencia y sagacidad como Weeden. Su juego, si lo tiene, ha de ser más mediato y menos transparente. Tirarse encima a un enemigo peligroso como Pérez Balladares fue algo más que una cuestión de principios y vocación de deber. Hay otros oscuros personajes y cuestionables operaciones y actuaciones gubernamentales que merecían tanto o igual atención de su despacho y, sin embargo, no la han tenido. ¿Estará guardando expedientes, como dice Pedro Miguel González? Pero ese no es el tema.
Obviamente, el golpe dirigido contra Pérez Balladares tenía el efecto de descalificarlo como candidato para volver a la Presidencia en el futuro. ¿Pero era ese realmente el objetivo político supuestamente perseguido por el Contralor, fuera de dar una palmada a su copartidario Alemán? No, no ganaba nada y arriesgaba demasiado, salvo que recibiera para sí como beneficio, además de la satisfacción del deber cumplido, el mayor de todos los premios, la Presidencia de la República.
¿Cómo? Ante la anemia y poco entusiasmo que despierta el oficialismo en lo que va de la campaña, la posibilidad de reemplazo del abanderado por alguien de mejor proyección electoral aumenta a diario. Y de un modo u otro, Weeden, podría estar esculpiendo para sí mismo la imagen de la persona adecuada para candidatizarse, sea para febrero próximo, sea para enfrentar al mismo Pérez Balladares y a Martinelli en el 2009.

101 años de Panamá América

 
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