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"¿What do you know?"


La aprobación de la llamada ley de la enseñanza obligatoria del idioma inglés, por parte de la Asamblea Legislativa, constituye el golpe más duro que se ha podido asestar a la memoria del Dr. Arnulfo Arias Madrid, pues, quien se reclama heredera de su ideología y su legado político, ha sancionado el mamotreto antes aludido.
Acción Comunal -organización matriz del que fuese el glorioso Partido Panameñista fundado por el Dr. Arias Madrid- tenía entre sus consignas "hable en español"; sin embargo, hoy, en el marco de los arreglos politiqueros y en concordancia con la ideología que proclama "todo por la plata", un gobierno que se hace llamar "arnulfista" proclama que nuestro pueblo deberá aprender a decir "yes" para presuntamente competir en el lucrativo negocio del servicio hotelero e incursionar al mundo de la propina y la exhibición de cosas y gente como si fuesen casualmente la misma cosa.
Parece que el poema "Panameño, tu siempre respondes sí", de Herrera Sevillano, no resulta suficiente; ahora se requiere un panameño que sepa decir "yes" para que los turistas puedan decir con novedosa admiración: "Panamanian, you always say yes".
Incultos oídos no quieren escuchar el clamor de la patria que exige disfrutar de forma colectiva de sus victorias y, claro está, que quienes quieren ser más yanquis que los propios norteamericanos, nos incuban este vulgar "ente" de servilismo sin entender que desde la construcción del canal norteamericano en nuestro territorio, el inglés es el segundo idioma del país. "El fracaso de los franceses desplazó al idioma francés como segundo idioma en el istmo. Ese puesto lo vino a ocupar el inglés con el éxito del canal americano" (Ver Vázquez Materno, Juan. Investigaciones sobre la naturaleza del ser panameno, Ediciones Olga Elena Panamá 1981, pág. 338). Por tanto, pretender que el segundo idioma del país sea el inglés es un sofisma; no obstante, hoy algunos se lamentan socialmente que proporcionalmente menos panameños pueden comunicarse en inglés, sin entender que nunca estuvo en el ánimo de los norteamericanos asimilar al pueblo panameño, quienes saben, como lo describió el gran intelectual argelino Memmi que: "...dentro del cuadro colonial, la asimilación se ha revelado imposible." (ver MEMMI, Albert. Retrato del colonizado . Ediciones de la Flor, Buenos Aires, pág. 228).
Con el grado de servilismo que exige ser un país aspirante a tener la sede del ALCA, debe haber una mayor claridad entre lo que significa estudiar inglés y aprender inglés (los niños de Inglaterra aprenden inglés, pero no lo estudian).
Por lo que toca al Ministerio de Educación, debió demostrar una mayor claridad; y en lo tocante al Ministerio de Gobierno y Justicia, debió recalcar que por mandato constitucional el español es el idioma oficial del país de los panameños y que, por tanto, no puede existir ningún tipo de obligatoriedad en cuanto al aprendizaje de idiomas, ya que de forma solapada o abierta para los efectos que nos ocupan, se estaría compitiendo con la oficialidad del idioma español al menos si la tal enseñanza obligatoria se realiza en institutos docentes de corte oficial o público.
Si a todo lo anterior le agregamos lo señalado por Martinet: "... cada lengua articula a su modo tanto los enunciados como los significantes" (Martinet, André. Elementos de lingüística general. Editorial Gredos, S.A., Madrid, 1972), con el consiguiente caos generado por el mal aprendizaje de ambos idiomas en un estamento que no ha demostrado siquiera la capacidad de enseñar bien el español, estaremos en presencia de una producción legislativa que debió ser vetada por la presidencia.
Luego de la sanción estamos en presencia de la profundización de la falta de discernimiento y agilidad mental para resolver problemas complejos que hoy ya comienzan a caracterizar al panameño. E insisto, se nos haría más compleja la capacidad de discernimiento, ya que "Después de todo, no es posible analizar sin lenguaje, y sin lenguaje es mucho menos posible juzgar, formular un juicio racional sobre una realidad". (Ver Fábrega, Demetrio. La degradación del español y el ocaso del hombre racional. Universidad de Panamá, 2002). Señora presidenta, sin duda, debió haber vetado este mamotreto. Al no hacerlo, ha contribuido a aniquilar el juicio racional del panameño.

101 años de Panamá América

 
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