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Willy Cochez y el PDC


Analizo con asombro y decepción la decisión de Willy Cochez de renunciar al PDC. Creo que la razón que ha dado es injusta con el Partido y con su propia trayectoria. Al criticar su razón, le reitero mi amistad.
Ya Willy Cochez era miembro de la Juventud Demócrata Cristiana, cuando ingresé al PDC. Mi primer discurso político "de barricada", en la Plaza de Santa Ana, fue en un mitin contra el encarcelamiento de jóvenes y no tan jóvenes demócratas cristianos -entre ellos Willy- por el Gobierno del Presidente Robles. Y en 1978, a raíz del "veranillo democrático" que la dictadura propició para la discusión de los Tratados Torrijos-Carter, tres profesionales demócratas cristianos me invitaron a que regresara al país del exilio de facto en el que vivía en Miami para asumir la Presidencia del PDC: Luis Emilio Veces, muerto en un accidente camino a La Chorrera, José Antonio Sossa, actual Procurador de la Nación, y Willy.
Willy ha sido y es mi amigo. Por esa amistad, somos compadres, pues me nombró padrino de uno de sus hijos, José Ricardo, quien lleva mi nombre.
El lunes pasado hablé dos veces con él sobre asuntos privados, pero no me dijo nada de su renuncia. Luego, por la tarde cuando me llegó la primera noticia, lo volví a llamar para expresarle mi enorme asombro y decepción. Me dijo textualmente que era "una decisión estrictamente familiar". Cuál no fue mi sorpresa cuando supe del contenido de su carta, en la que dice: "no puedo permanecer más en un partido que ahora es completamente diferente al que milité durante 36 largos años". Quisiera comentarla.
Antes que nada es de elemental justicia destacar la contribución de Willy al país a través de la Democracia Cristiana. Fue uno de los principales luchadores contra la dictadura, cuando muy pocos se atrevían a hacerle frente públicamente. Durante ese tiempo fue Secretario General y Vicepresidente del PDC, asumiendo responsabilidades y riesgos de primer orden para establecer la democracia y luego para consolidarla. Como Legislador de 1984 a 1994, fue dinámico, aguerrido, controversial. Hablaba contra viento y marea. Si pecaba de algo, era de activismo, coraje y entrega excesivos, no de indiferencia, pasividad o aprovechamiento personal. Como el primer Alcalde de la Capital después de la dictadura -cuando le propuse el cargo me expresó reticencia, pero luego se consagró al mismo-, inició la tradición de los alcaldes democráticos a la moderna, que han transformado la función alcaldicia panameña. En este campo sentó un ejemplo.
El país le debe agradecimiento a Willy Cóchez. Me constan personalmente los sacrificios profesionales, familiares y personales que hizo por cumplir con su vocación de servicio a la manera socialcristiana. Por eso mismo el país debe reconocer que el PDC propuso e impulsó algunos de los nuevos dirigentes que Panamá necesitaba y que le han servido con visión y honradez.
Más recientemente Willy experimentó dos reveses políticos. En 1991 no logró su reelección como Vicepresidente del PDC y en 1994 no obtuvo la reelección como Legislador. Son avatares de la democracia en el partido y en el país. En ambos casos Willy pensó que ganaría sobrado por la labor realizada y que no tenía que hacer una campaña intensa y personal. Se equivocó y ello dejó una huella en su espíritu.
A partir de la derrota que sufrimos en las elecciones del 94, un nuevo equipo de demócratas cristianos alcanzó los cargos directivos: Rubén Arosemena Valdés, José Domingo Torres, Maritza Royo, Chilito Moreno, Ebrahim Asvat, Edwin Cabrera, Teresita Yániz de Arias, Aníbal Culiolis, Luis Eduardo Camacho, Rodrigo y Eric López, Guido Rodríguez, José Alberto Mauad F. y Aura Feraud, entre otros. Los que dirigimos el Partido en etapas previas no hemos sido relegados. Los ex - Presidentes, ex -Vicepresidentes, miembros de la Comisión Política durante más de cinco períodos y ex - Candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, somos miembros, con voz y voto, del Comité Político, del Directorio Nacional y del Congreso del Partido. Iván Romero, (miembro fundador, quien fue el más votado para una de la Vicepresidencias en el último Congreso), Raúl Ossa, Eddy Vallarino, Cecilia Alegre, Camilo Brenes, René Orillac, José Mauad O., Hermel Rodríguez, José Rafael Hill, Sergio Rodríguez y Julio Aizpurúa entre otros, siguen activos en la dirigencia del PDC, por reelección a sus cargos o ex oficio.
Willy, sin embargo, no aprovechó esta avenida de participación en el PDC. Con toda razón, decidió dedicarle más tiempo a su familia, pues los políticos en general adquirimos una enorme deuda de tiempo y dedicación con nuestras familias. Tuvo también que dedicarle mucho tiempo a rehacer su vida profesional, lo cual ha logrado con gran éxito. Y canalizó sus preocupaciones por el país a través de su participación asidua en los medios de comunicación, lo cual le impuso una distancia del enfoque partidista. Progresivamente dejó de activarse en el Partido, a pesar del esfuerzo de algunos por volver a interesarlo y de sus intentos esporádicos de participación. Todavía recuerdo la mano firme y experimentada con la que presidió el Congreso del PDC en el que se apoyó la candidatura presidencial de Alberto Vallarino.
Pero los sinsabores de la política le habían afectado el gusto por la vida partidaria. Tácitamente pareció considerar que la nueva dirigencia se había saltado a su generación y que ésta no había tenido su plena oportunidad para presidir el Partido. Sintió que sus ejecutorias no eran debidamente reconocidas, cuando el ambiente interno de la Democracia Cristiana panameña ha tendido hacia un "democratismo" sin tales miramientos. Su renuncia culminó así la desactivación partidista que él mismo escogió.
Cuando Willy dice que no puede continuar en un partido totalmente diferente al partido en el que militó durante 36 años", creo que comete una injusticia con él mismo y con el Partido. Una de sus contribuciones más decisivas fue precisamente la forma como los de su generación transformaron el partido sustancialmente a partir de 1977 y lo hicieron muy diferente a como había sido. En aquel entonces dirigentes, como José Antonio Molino, asimilaron el cambio y asumieron un nuevo papel. Otros igualmente destacados, como el Dr. Antonio González Revilla, se marginaron y se separaron. Cuestión de actitud y de libertad humana, tan respetable en un caso como en el otro. Willy está demostrando el talante del segundo, no del primero. Por su parte, como "partido de carne y hueso" (expresión de Willy) , el PDC ha demostrado capacidad para adecuarse a los nuevos tiempos y eso es muy positivo.
Ahora Willy ha escogido un nuevo rumbo como independiente, paradójicamente cuando el PDC tiene de nuevo un impacto en nuestro país. Al no discutir su decisión con su círculo de amigos más cercanos, no pudimos servir para lo que los amigos con frecuencia nos sirven, para evitarnos decisiones de una impulsividad algo irreflexiva, que no sólo nos hacen daño a nosotros mismos, sino que perjudican a nuestros allegados.
Su decisión más tiene que ver con el cambio inevitable en el país y en su propia vida, y no exclusivamente con un cambio en el PDC. Estoy seguro, sin embargo, que Willy seguirá sirviéndole al país y a la democracia, de acuerdo con los ideales socialcristianos. Sus amigos demócratas cristianos seguiremos siendo sus amigos, aunque discrepemos con él y lo cuestionemos, como en este caso. Confío que coincidiremos en muchas posturas y abrigo la esperanza de que nuestros caminos políticos se reencontrarán.

101 años de Panamá América

 
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