Wu Shu-chen La Primera Dama de Taiwan en sillas de ruedas
Wu Shu-chen es la esposa del décimo presidente de la República de China, Chen Shui-bian. Es la Primera Dama más joven que ha tenido hasta ahora la República de China. Ella nació en 1952, en el seno de una familia distinguida en el pueblo de Matou, distrito de Tainan. Su padre, Wu Kun-chih, es médico; y su madre, Wu Wang Hsia, proviene de una familia acaudalada. Wu Shu-chen creció en medio de una de las familias que goza de más consideración en Matou. Siendo hija única, ella era considerada una chica dorada en el Taiwan de los años cincuenta.
Su infancia fue feliz y libre de todas preocupaciones. A los cuatro años comenzó a aprender danza y a los seis años aprendió a tocar piano, distinguiéndose en estos dos aspectos. A pesar de no tener excelentes calificaciones, ella prosiguió sus estudios exitosamente hasta ingresar en la universidad. Estando en la universidad, conoció a Chen Shui-bian y fue el primer cambio importante en la vida de Wu Shu-chen.
Al igual que todas las historias de una joven rica que se enamora de un estudiante pobre, el matrimonio entre Chen Shui-bian y Wu Shu-chen no contó con la bendición de sus familiares. El padre de ella estaba totalmente en contra debido a que esperaba que ella se casara con un médico. En febrero de 1975, sin importar la oposición de su familia, Wu Shu-chen se casó con Chen Shui-bian. Ellos tienen una hija y un hijo.
Posteriormente, los jóvenes esposos comenzaron a disfrutar de una vida feliz a medida que mejoraba la situación familiar con el éxito que iba cultivando Chen Shui-bian al ejercer la abogacía. En 1979, ocurrió el "Incidente de Kaoshsiung", produciendo un cambio en el desarrollo del movimiento democrático de Taiwan. A pesar del ambiente de gran presión política que reinaba entonces en la isla, Chen Shui-bian decidió formar parte del equipo de abogados que defendió a los activistas del movimiento democrático que fueron arrestados. De esta forma, Chen comenzó a dedicarse a la política, y esto también trajo otro gran cambio en la vida de Wu Shu-chen.
En 1985, Chen Shui-bian se lanzó como candidato para alcalde del distrito de Tainan y fue derrotado en las elecciones. Al día siguiente de la votación, mientras acompañaba a su esposa para agradecer a los votantes, Wu Shu-chen fue arrollada por un camión. Como consecuencia del accidente, la parte inferior de su cuerpo quedó paralizada y desde entonces tiene que moverse en una silla de ruedas. Pero, ella no se resignó frente a esta desgracia sino que soportó con una fuerza de voluntad incomparable el doloroso tratamiento a que fue sometida, retornando posteriormente a su hogar.
Pero la desgracia no vino sola. Poco después de que Wu Shu-chen saliera del hospital y en el momento en que más necesitaba del cuidado de su familia, Chen Shui-bian fue encarcelado por un caso político de difamación criminal. A fines de 1986, en representación de su esposo, Wu Shu-chen se postuló en las elecciones suplementarias del Yuan Legislativo, resultando electa legisladora. Con el apoyo de un grupo de asesores encabezado por su esposo, ella tuvo una excelente actuación en la Legislatura.
La política es una vía sin retorno. Siguiendo los altibajos de la carrera política de su esposo, Wu Shu-chen ha tenido grandes contrastes en su vida. En la larga trayectoria de su esposo desde legislador, alcalde de Taipei hasta presidente de la República, ella ha jugado siempre el papel clave de alentarlo permanentemente en sus esfuerzos. Como dice un refrán popular: "Detrás de todo hombre exitoso hay una abnegada mujer". El éxito de Chen Shui-bian se debe a la abnegación de Wu Shu-chen, y su abnegación se debe precisamente a que ella es una persona sencilla.
Wu Shu-chen es una dama optimista, culta y sencilla. Ella nunca ha murmurado cntra el Cielo ni ha culpado a otros por estar en silla de ruedas y en todos los actos públicos sigue mostrando su buen humor y forma de conversación amena que siempre la convierte en el centro de atracción de todos.
La sencillez e ingenuidad natural de Wu Shu-chen ha cambiado el estereotipo que tiene el público de que las esposas de los funcionarios son damas elegantes y de poco trato. Su carácter determinado la ha dotado de esta gran personalidad.
Durante más de veinte años, Wu Shu-chen y Chen Shui-bian han compartido todos los buenos y malos momentos de la vida. Con respecto a la desafortunada situación de Wu Shu-chen, el presidente Chen manifestó en cierta ocasión que está dispuesto a cambiar toda su carrera política por el total recobro de su señora. Al respecto, Chen dijo: "A fines de cuenta, todos los aplausos que he tenido han sido a cambio de la soledad y el aburrimiento que ha tenido que sufrir mi esposa en estos últimos 25 años...".
Los esposos Chen profesan un admirable amor mutuo. En un futuro cercano, ellos seguirán transitando juntos de las manos el camino de la política, donde no hay remordimientos ni pesares. Wu Shu-chen continuará siendo el mayor estímulo y soporte espiritual del Chen Shui-bian.
Su infancia fue feliz y libre de todas preocupaciones. A los cuatro años comenzó a aprender danza y a los seis años aprendió a tocar piano, distinguiéndose en estos dos aspectos. A pesar de no tener excelentes calificaciones, ella prosiguió sus estudios exitosamente hasta ingresar en la universidad. Estando en la universidad, conoció a Chen Shui-bian y fue el primer cambio importante en la vida de Wu Shu-chen.
Al igual que todas las historias de una joven rica que se enamora de un estudiante pobre, el matrimonio entre Chen Shui-bian y Wu Shu-chen no contó con la bendición de sus familiares. El padre de ella estaba totalmente en contra debido a que esperaba que ella se casara con un médico. En febrero de 1975, sin importar la oposición de su familia, Wu Shu-chen se casó con Chen Shui-bian. Ellos tienen una hija y un hijo.
Posteriormente, los jóvenes esposos comenzaron a disfrutar de una vida feliz a medida que mejoraba la situación familiar con el éxito que iba cultivando Chen Shui-bian al ejercer la abogacía. En 1979, ocurrió el "Incidente de Kaoshsiung", produciendo un cambio en el desarrollo del movimiento democrático de Taiwan. A pesar del ambiente de gran presión política que reinaba entonces en la isla, Chen Shui-bian decidió formar parte del equipo de abogados que defendió a los activistas del movimiento democrático que fueron arrestados. De esta forma, Chen comenzó a dedicarse a la política, y esto también trajo otro gran cambio en la vida de Wu Shu-chen.
En 1985, Chen Shui-bian se lanzó como candidato para alcalde del distrito de Tainan y fue derrotado en las elecciones. Al día siguiente de la votación, mientras acompañaba a su esposa para agradecer a los votantes, Wu Shu-chen fue arrollada por un camión. Como consecuencia del accidente, la parte inferior de su cuerpo quedó paralizada y desde entonces tiene que moverse en una silla de ruedas. Pero, ella no se resignó frente a esta desgracia sino que soportó con una fuerza de voluntad incomparable el doloroso tratamiento a que fue sometida, retornando posteriormente a su hogar.
Pero la desgracia no vino sola. Poco después de que Wu Shu-chen saliera del hospital y en el momento en que más necesitaba del cuidado de su familia, Chen Shui-bian fue encarcelado por un caso político de difamación criminal. A fines de 1986, en representación de su esposo, Wu Shu-chen se postuló en las elecciones suplementarias del Yuan Legislativo, resultando electa legisladora. Con el apoyo de un grupo de asesores encabezado por su esposo, ella tuvo una excelente actuación en la Legislatura.
La política es una vía sin retorno. Siguiendo los altibajos de la carrera política de su esposo, Wu Shu-chen ha tenido grandes contrastes en su vida. En la larga trayectoria de su esposo desde legislador, alcalde de Taipei hasta presidente de la República, ella ha jugado siempre el papel clave de alentarlo permanentemente en sus esfuerzos. Como dice un refrán popular: "Detrás de todo hombre exitoso hay una abnegada mujer". El éxito de Chen Shui-bian se debe a la abnegación de Wu Shu-chen, y su abnegación se debe precisamente a que ella es una persona sencilla.
Wu Shu-chen es una dama optimista, culta y sencilla. Ella nunca ha murmurado cntra el Cielo ni ha culpado a otros por estar en silla de ruedas y en todos los actos públicos sigue mostrando su buen humor y forma de conversación amena que siempre la convierte en el centro de atracción de todos.
La sencillez e ingenuidad natural de Wu Shu-chen ha cambiado el estereotipo que tiene el público de que las esposas de los funcionarios son damas elegantes y de poco trato. Su carácter determinado la ha dotado de esta gran personalidad.
Durante más de veinte años, Wu Shu-chen y Chen Shui-bian han compartido todos los buenos y malos momentos de la vida. Con respecto a la desafortunada situación de Wu Shu-chen, el presidente Chen manifestó en cierta ocasión que está dispuesto a cambiar toda su carrera política por el total recobro de su señora. Al respecto, Chen dijo: "A fines de cuenta, todos los aplausos que he tenido han sido a cambio de la soledad y el aburrimiento que ha tenido que sufrir mi esposa en estos últimos 25 años...".
Los esposos Chen profesan un admirable amor mutuo. En un futuro cercano, ellos seguirán transitando juntos de las manos el camino de la política, donde no hay remordimientos ni pesares. Wu Shu-chen continuará siendo el mayor estímulo y soporte espiritual del Chen Shui-bian.