Y el pasajero, ¿qué?
En virtud de que se está preparando un reglamento para el transporte público, especialmente en lo atinente a autobuses y taxis, es de desear que se deje establecido claramente que la obligación de los conductores durante una carrera es la de conducir a los pasajeros caballerosamente y a satisfacción. Si el usuario solicita que le bajen el volumen de la radio, deberá acceder a ello. Y si pide que lo conduzcan en silencio, deberá complacerlo sin titubeos, y mucho menos detener la marcha para decirle al pasajero que se baje y tome otro transporte. Y eso es aplicable también a los conductores de autobuses.
Las quejas que a ese respecto hemos recibido son múltiples. En la ciudad de Panamá hay 28 mil taxis. Muchos de sus conductores son caballerosos y es una lástima que por causa de los desconsiderados y patanes con los pasajeros la gente se queje de ellos en general.
Usualmente todos manejan oyendo música y comúnmente a un volumen elevado que los conducirá a la sordera, ya que permanecen en el servicio durante horas, en tanto que los pasajeros no.
Es de desear que estas recomendaciones sean tomadas en cuenta para beneficio de los usuarios y en defensa de la imagen del servicio de transporte público en el país.
Las quejas que a ese respecto hemos recibido son múltiples. En la ciudad de Panamá hay 28 mil taxis. Muchos de sus conductores son caballerosos y es una lástima que por causa de los desconsiderados y patanes con los pasajeros la gente se queje de ellos en general.
Usualmente todos manejan oyendo música y comúnmente a un volumen elevado que los conducirá a la sordera, ya que permanecen en el servicio durante horas, en tanto que los pasajeros no.
Es de desear que estas recomendaciones sean tomadas en cuenta para beneficio de los usuarios y en defensa de la imagen del servicio de transporte público en el país.