default

¿Y el SIN ahí?


Nos preguntamos si el SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) continuará en el gobierno del “cambio”. Con este organismo, creado el año pasado por el Presidente Martín Torrijos, según el constitucionalista Miguel Antonio Bernal, cualquier protesta ciudadana por más pacífica que sea, será considerada como “atentado al orden constitucional o a la seguridad del Estado”.

El año pasado, mientras los panameños y panameñas celebrábamos el triunfo de Irving Saladino, el entonces Presidente Torrijos aprobó tres decretos leyes -de un paquete de cinco del Proyecto de Seguridad-, que crearon el Servicio Nacional de Fronteras, el Servicio Nacional Aeronaval y el que modificó el Consejo Nacional de Seguridad y creó el SIN, considerado la nueva versión del tenebroso G-2 (brutalidad militar) de la época de la dictadura de Omar Torrijos y Noriega.

Las actividades, la organización, la estructura interna, medios y procedimientos, personal, instalaciones y bases de datos son clasificadas y secretas, lo cual le da plenos poderes para actuar a su antojo, sin rendir cuentas, como por ejemplo, torturar, desaparecer, ejecutar, etc. Sus miembros podrán utilizar medios encubiertos, o sea, servicio de espionaje (sapos), para infiltrarse en reuniones públicas o privadas.

Lo más probable es que todo esto quede así, pues hemos visto cómo el nuevo Presidente Martinelli ha nombrado a Gustavo Pérez, ex miembro y Segundo al mando de la Unidad Especial Antiterror (UESAT) de Noriega y ex G-2, como jefe de la Policía Nacional.

Si todo este andamiaje fuera para contrarrestar la delincuencia común, estaría magnífico, pero lo más probable es que –como ocurre siempre- todo esto es para satanizar y reprimir los movimientos sociales.

Ojalá estemos equivocados, porque también nos preguntamos dónde está Julio López Borrero, el espía español contratado hace algunos años por el ex presidente Torrijos, para asesorar en materia de seguridad y espionaje, el cual, según Angélica Maytín, de Transparencia Internacional, fue el creador de todo aquel Proyecto de Seguridad. El español López Borrero, agente del Gabinete de escuchas, estuvo involucrado en España, en el escándalo de pinchazos telefónicos entre 1984 y 1991, de los que no se salvó ni el Rey Juan Carlos.

Fue hallado culpable por la Sección Quince de la Audiencia Provincial de Madrid en 1999, junto con su jefe, el Coronel Juan Alberto Perote, y otros cuatro agentes, por interceptación ilegal de comunicaciones telefónicas.

¡Cállate, cállate, que nos pueden escuchar! ¡Cambiemos el tema, que ahí vienen!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América