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Y Panamá sufriendo...


Lo que vive nuestro país es reflejo del egoísmo de sus ciudadanos, con muy pocas excepciones. El presente gobierno aprobó unas reformas constitucionales casi furtivamente las cuales son insuficientes y las cláusulas positivas son incumplidas por los alabarderos de la presente administración.
Las propuestas reformatorias de la Ley Orgánica de la CSS quisieron aprobarlas al igual que las reformas constitucionales. Por suerte el gobierno se vió obligado a consultar por una opinión pública que no estaba dispuesta a ser arrollada por la actitud mandamás del presidente Torrijos y sus asesores, entre los cuales destacan unos pocos, pero la mayoría es egoísta y producto de la narcodictadura. Sólo hay que fijarse en el resurgimiento de viejos, y también jóvenes, seguidores de esa dictadura.
Con la ampliación del Canal han planteado su propuesta intentando avasallar a los grupos de opinión, de todas las tendencias. La verdad es que de manera autoritaria están logrando su propósito de aprobar el Tercer Juego de Esclusas (3JE). De un principio asumí que ganaría el "Sí" particularmente por la estrategia de anunciar la creación de varias decenas de miles de empleos a un nivel que no es realista y que ellos mismos saben que no alcanzarán. Por suerte, o no, admiten que no gozan de credibilidad de parte de las grandes mayorías ciudadana.
La desconfianza se la ganaron con su inacción y falta de liderazgo para combatir, por ejemplo, el cáncer de la corrupción y su renuencia a rebajar salarios, fueros y privilegios al alto funcionariado agazapado en los tres poderes del Estado. De modo que carecieron de autoridad moral para haberle dicho a un sector recalcitrante de maestros y educadores el propuesto aumento en sus salarios.
Desafortunadamente, los educadores tienen un largo historial de lucha por aumentos de sus salarios, pero poco tienen que mostrar en cuanto al mejoramiento de la calidad de la educación en el país. Hoy día son respaldados por grupos que también carecen de credibilidad por sus proclividades políticas y que respaldan a "líderes" que a corto, mediano y largo plazo, profundo daño hacen a los ciudadanos de sus respectivos países. Por lo que a nadie sorprende que la mayoría de los grupos que apoyan el "No" al 3JE están divididos. Lo que abunda es su carencia de aportes para mejorar el nivel educativo de los futuros dirigentes de la Patria. Para mí no hay verdadera forma humana de compensar por una mediocre educación pública perdida en el año casi sin clases. Merece la pena recordar que la educación privada continuó inalterada y algunos de los pasados huelguistas también trabajaron en escuelas privadas.
A pesar de lo expuesto votaré por el "Sí" al 3JE aunque el sistema es de trampa y la gran mayoría de los políticos sólo piensan en alcanzar o retener el poder sin que pase por su mente que nuestra meta cimera es el bienestar de nuestra nación, nuestro terruño. Por lo menos, para no decir por fortuna, porque nadie puede predecir resultados halagüeños, se supone que se va a formular un plan nacional de desarrollo que nos permitirá exigir que se cumpla consistentemente con los mas altos intereses del país. Confieso que tengo relativa poca confianza en que haremos decrecer la corrupción, así como la cantidad de politiqueros que crecen como maleza. Es innegable que necesitamos una Patria renovada que tenga la suerte de que surjan a posiciones de poder nuevas caras, que sientan verdadero interés por propulsar un mayor progreso para Panamá, principalmente con objetivos y ejecutorias basadas en una mayor moralidad y ética y mucho menos egoísmo y ceguera crematística que es lo que hemos visto a pesar de que fuimos invadidos a sangre y fuego.
Un amigo norteamericano me insinuó que exageraba cuando terminaba mis escritos afirmando que Panamá es inmortal. Le contesté que me sentía muy cómodo haciéndolo. Pues valga la redundancia, Panamá es inmortal, y nos toca a cada uno de nosotros llevarla al sitial moral que se merece.
No obstante, este criterio no fue compartido por la gran mayoría. La celebración fue todo un éxito, porque se reconoció el gran significado del momento histórico, sin que las consideraciones sobre el partido en el poder obscurecieran la importancia nacional de ese profundo acontecimiento. Hubo madurez, capacidad de comprensión para saber poner distancia entre la coyuntura política y la visión nacional.
Destacadas figuras que actúan con la mayor buena fe se enfrentan en el 2006 a la encrucijada, esta vez referida a la adición de un nuevo carril a las esclusas del canal. La encrucijada consiste en determinar si su posición política frente al gobierno, a los partidos que comparten el poder público o, al sistema económico y social vigente en el país va a ser más poderosa que el análisis sereno de las grandes decisiones que deben adoptarse. Al respecto, la historia enseña que el pueblo deja de lado sus reclamos grandes o pequeños y, con mucha sabiduría e intuición, logra descubrir dónde están los intereses generales de la nación, actuales y futuros.

101 años de Panamá América

 
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