¿Y por qué no la Ciudad del Saber?
La Ciudad del Saber, por definición, es un espacio donde convergen diversas corrientes de opinión; un lugar de encuentro del pensamiento político, económico y social contemporáneo. Como muestra, el pasado 4 de agosto se realizó, por iniciativa del Tribunal Electoral, la firma del Pacto Ético Electoral que fue firmado por los cuatro candidatos para el 2004 a la Presidencia de la República. Ese acto, que efectuó en la sede del Instituto de Ecumenismo, Sociedad y Desarrollo (IESDE), ubicada en la Ciudad del Saber. Fue todo un éxito desde todo punto de vista, incluyendo el logístico, que recibió particularmente las mejores opiniones de los participantes. El Centro de Convenciones, el Centro de Formación y de Negocios, el Acelerador Tecnológico de Panamá y otras instalaciones que la Fundación Ciudad del Saber pone a disposición de sus usuarios y los interesados en general, cuentan con cableado estructurado y fibra óptica, lo que permite tener acceso a las últimas tecnologías de la comunicación y manejo de la información, entre ellas, adsl, internet, video conferencias y acceso a lugares remotos por microondas y comunicaciones satelitales.
La Ciudad del Saber ofrece sus servicios de tecnología por intermedio de los operadores Cable & Wireless Panamá y Telecarrier, empresas que han realizado inversiones millonarias en el área para brindar los mejores servicios de telecomunicaciones. Esta infraestructura está disponible para su uso inmediato en la Ciudad del Saber y es idéntica a la que pudiera existir en otras áreas de la ciudad y en otras instalaciones. Pero tal vez las mayores ventajas de la Ciudad del Saber para la realización de eventos de cualquier naturaleza están centradas en los aspectos de logística e infraestructura.
En primer lugar, el acceso al área. La Ciudad del Saber es de fácil acceso por dos vías principales, por el Corredor Norte o la Avenida de la Amistad, desde El Dorado o por el Corredor Sur, continuando por las avenidas Balboa y 3 de Noviembre, luego por la Ave. Omar Torrijos Herrera, con un mínimo de cuatro carriles hasta prácticamente la entrada de Clayton, frente a las esclusas de Miraflores.
En segundo lugar, las facilidades de estacionamiento. La Ciudad del Saber cuenta con playas de estacionamiento con capacidad para más de 2000 vehículos dentro de un radio de tres cuadras, que ofrecen la conveniencia de áreas amplias y seguras de aparcamiento para todos los visitantes.
En tercer lugar, el tráfico vehicular. La Ciudad del Saber no tiene los problemas de circulación y congestionamiento automovilístico que aquejan a otros sitios en la capital, donde hay que recurrir como sitios de estacionamiento a lotes baldíos, calles aledañas y aceras, por lo general inadecuados, angostos y oscuros, que además impiden o entorpecen el flujo vehicular en el área.
En cuarto lugar, la seguridad del área. La Ciudad del Saber permite la delimitación de sus áreas externas para que tanto las actividades como las personas relacionadas gocen de una seguridad permanente mientras se encuentran dentro del área. La Ciudad del Saber cuenta con una estación de policía, un cuartel de bomberos y un servicio privado de seguridad 24 horas/7 días para reforzar este concepto y asegurar estas bondades. Pero ahora que el Tribunal Electoral descartó la posibilidad de instalarse en la Ciudad del Saber para el 2004, nos preguntamos: ¿Por qué entonces no la Ciudad del Saber? Bueno, para comenzar, por el morbo y la intención de hacer daño gratuito de algunos que gustan de participar y opinar de los asuntos de carácter público, y que lamentablemente encuentran eco como noticias sensacionalistas que insultan la inteligencia de los lectores y atentan contra la seriedad de los medios que las publican.
Pretender insinuar que los asuntos de la Fundación Ciudad del Saber se pueden manejar o fundamentar en las relaciones personales o partidistas de sus directores, o sugerir que dichas relaciones pudiesen afectar de modo alguno los resultados de las próximas elecciones, resultan a todas luces planteamientos, además de infantiles, pocos serios para cualquier persona que se respete.
Por otra parte, han salido los fantasmas de los representantes de los partidos políticos, ejerciendo, algunos más, algunos menos, ese sentido de suspicacia y contradicción que no conduce a establecer y fomentar el clima de confianza que requiere todo proceso electoral.
Los argumentos han cubierto con creces los parámetros de la ridiculez. Uno, que no debe estar bien de la vista, dijo que se oponía a la Ciudad del Saber porque las calles de acceso no estaban bien iluminadas; otro, que debe vivir en San Francisco, dijo que la Ciudad del Saber estaba muy lejos. Aún estoy esperando que diga con respecto a qué; y otro, el más osado, mencionó que tanta tecnología y cableado permitiría la interferencia y la alteración de los resultados.
El IPAT, en gesto que pudiera asegurarle a su directora un sitial de honor en la historia de la democracia panameña, ha decidido aparentemente condonar la deuda que el Tribunal Electoral mantiene con esa institución desde las elecciones de 1999 (tengo mis dudas de cómo se tomaría esa decisión) y por si fuera poco, se ha mencionado que el costo para el 2004 por usar las instalaciones no sería motivo de consideración para instalar en ATLAPA el Centro de Prensa y la Junta Nacional de Escrutinio. Así las cosas, como en aquella película mexicana de 1959, "mejor ni hablar del peluquín".
La Ciudad del Saber ofrece sus servicios de tecnología por intermedio de los operadores Cable & Wireless Panamá y Telecarrier, empresas que han realizado inversiones millonarias en el área para brindar los mejores servicios de telecomunicaciones. Esta infraestructura está disponible para su uso inmediato en la Ciudad del Saber y es idéntica a la que pudiera existir en otras áreas de la ciudad y en otras instalaciones. Pero tal vez las mayores ventajas de la Ciudad del Saber para la realización de eventos de cualquier naturaleza están centradas en los aspectos de logística e infraestructura.
En primer lugar, el acceso al área. La Ciudad del Saber es de fácil acceso por dos vías principales, por el Corredor Norte o la Avenida de la Amistad, desde El Dorado o por el Corredor Sur, continuando por las avenidas Balboa y 3 de Noviembre, luego por la Ave. Omar Torrijos Herrera, con un mínimo de cuatro carriles hasta prácticamente la entrada de Clayton, frente a las esclusas de Miraflores.
En segundo lugar, las facilidades de estacionamiento. La Ciudad del Saber cuenta con playas de estacionamiento con capacidad para más de 2000 vehículos dentro de un radio de tres cuadras, que ofrecen la conveniencia de áreas amplias y seguras de aparcamiento para todos los visitantes.
En tercer lugar, el tráfico vehicular. La Ciudad del Saber no tiene los problemas de circulación y congestionamiento automovilístico que aquejan a otros sitios en la capital, donde hay que recurrir como sitios de estacionamiento a lotes baldíos, calles aledañas y aceras, por lo general inadecuados, angostos y oscuros, que además impiden o entorpecen el flujo vehicular en el área.
En cuarto lugar, la seguridad del área. La Ciudad del Saber permite la delimitación de sus áreas externas para que tanto las actividades como las personas relacionadas gocen de una seguridad permanente mientras se encuentran dentro del área. La Ciudad del Saber cuenta con una estación de policía, un cuartel de bomberos y un servicio privado de seguridad 24 horas/7 días para reforzar este concepto y asegurar estas bondades. Pero ahora que el Tribunal Electoral descartó la posibilidad de instalarse en la Ciudad del Saber para el 2004, nos preguntamos: ¿Por qué entonces no la Ciudad del Saber? Bueno, para comenzar, por el morbo y la intención de hacer daño gratuito de algunos que gustan de participar y opinar de los asuntos de carácter público, y que lamentablemente encuentran eco como noticias sensacionalistas que insultan la inteligencia de los lectores y atentan contra la seriedad de los medios que las publican.
Pretender insinuar que los asuntos de la Fundación Ciudad del Saber se pueden manejar o fundamentar en las relaciones personales o partidistas de sus directores, o sugerir que dichas relaciones pudiesen afectar de modo alguno los resultados de las próximas elecciones, resultan a todas luces planteamientos, además de infantiles, pocos serios para cualquier persona que se respete.
Por otra parte, han salido los fantasmas de los representantes de los partidos políticos, ejerciendo, algunos más, algunos menos, ese sentido de suspicacia y contradicción que no conduce a establecer y fomentar el clima de confianza que requiere todo proceso electoral.
Los argumentos han cubierto con creces los parámetros de la ridiculez. Uno, que no debe estar bien de la vista, dijo que se oponía a la Ciudad del Saber porque las calles de acceso no estaban bien iluminadas; otro, que debe vivir en San Francisco, dijo que la Ciudad del Saber estaba muy lejos. Aún estoy esperando que diga con respecto a qué; y otro, el más osado, mencionó que tanta tecnología y cableado permitiría la interferencia y la alteración de los resultados.
El IPAT, en gesto que pudiera asegurarle a su directora un sitial de honor en la historia de la democracia panameña, ha decidido aparentemente condonar la deuda que el Tribunal Electoral mantiene con esa institución desde las elecciones de 1999 (tengo mis dudas de cómo se tomaría esa decisión) y por si fuera poco, se ha mencionado que el costo para el 2004 por usar las instalaciones no sería motivo de consideración para instalar en ATLAPA el Centro de Prensa y la Junta Nacional de Escrutinio. Así las cosas, como en aquella película mexicana de 1959, "mejor ni hablar del peluquín".